La guerra de las galaxias
Otra época. El presidente Néstor Kirchner, junto a su antecesor Eduardo Duhalde.
La pelea entre el Presidente y el ex primer mandatario, Eduardo Duhalde, presenta tres problemas serios.
Uno es que se están desangrando no para que le vaya mejor al país, sino para acumular más poder político.
El otro es que a la mayoría de la gente le importa nada esta guerra y por lo tanto no le presta atención.
Y el tercero es que aunque a la mayoría de la gente no le importe, esta Guerra de las Galaxias va a repercutir en la administración de este gobierno y por lo tanto en todos los argentinos.
¿Qué pasará si el Presidente no acuerda lo mínimo, gana por demolición y deja a Duhalde malherido? Que Duhalde o sus lacayos más fieles clamarán venganza, y ni siquiera tengo ganas de imaginar qué daños le reportaría el duhaldismo al gobierno de la provincia de Buenos Aires y también al gobierno nacional.
¿Qué pasará si el que aparece como "perdedor" es Kirchner? Que esa derrota impactaría en su imagen como Presidente de los argentinos.
El jefe de Estado no quiere aparecer firmando ningún "pacto espúreo" y el ex presidente no quiere ceder más poder, porque teme que su debilidad lo vaya a hacer desfilar por los Tribunales.
Ambos fueron demasiado lejos como para alcanzar un acuerdo maduro y que les sirva a los dos.
Quizá deberían prestar atención a las últimas declaraciones del arzobispo de Buenos Aires. El cardenal Jorge Bergoglio reclamó que se pongan a hacer política en serio. Que dediquen sus horas a mejorar la vida de la gente y no a conseguir satisfacciones personales.
-Hagan política de verdad, y no politiquería- los retó.


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