Todos en campaña hasta 2015 Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Jueves, 17 de Abril de 2014 16:42

 

 

¿Con qué nivel de deterioro llegará el Gobierno a las PASO, dentro de 600 días? ¿Cuál será el verdadero humor social horas antes de que los argentinos emitan su voto? Esto es lo que se analiza en los laboratorios electorales de la dirigencia política nacional. Y también se estudia cómo se puede obtener mayor ganancia en este río revuelto. Mauricio Macri, por ejemplo, supone que el enojo de la mayoría con la Presidenta aumentará de manera exponencial. Igual que aumenta el desbarajuste de la economía. Sus operadores manipulan planillas con estadísticas que demostrarían que el rechazo, desde octubre de 2011, nunca se ha detenido. Por el contrario: cada tanto se estaría expresando de manera más contundente. Es decir, después de ciertas "treguas", se producirían nuevos picos de imagen negativa, tanto de la gestión como de la figura de la jefa del Estado. " Mauricio está creciendo mucho en las encuestas por dos razones. La primera es su gestión en la ciudad. Nunca estuvo tan alto el margen de aceptación. En algunos barrios, llega hasta el 80%. Otra es porque es visto como la verdadera oposición al Gobierno, menos oportunista y más coherente que la de (Sergio) Massa ", me dijo uno de los funcionarios del gobierno de la ciudad.

 

 

Su crítica al líder del Frente Renovador no es gratuita. Ambos están peleando el voto con el grueso del mismo electorado. Se trataría, del 75% de los argentinos que jamás elegirían a un candidato del Frente para la Victoria. El problema que tiene Pro es que Massa es una "máquina de tirar iniciativas" que conectan con la preocupación de una buena parte de la gente. Es la estrategia de la "campaña permanente", muy parecida a la que desplegó Néstor Kirchner, una vez que asumió la jefatura del Estado con apenas el 22% de los votos. Lo primero que hacía cada mañana era chequear cómo había caído en la opinión pública la decisión que había tomado el día anterior. Y lo último que hacía antes de acostarse era imaginar otra iniciativa que le ayudara a acumular capital político.

 

 

Massa funciona igual. Y con un equipo de prensa todavía más efectivo que el que tenía Kirchner. Su frontal oposición al proyecto de cambios al Código Penal y su pelea cuerpo a cuerpo con el juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, están teniendo un triple efecto positivo en la opinión pública. El primero es que lo ponen en el centro de la escena. Le dan visibilidad mediática, muy por encima de la que le correspondería como uno de los 257 diputados nacionales. El segundo es que parece conectar con el humor social de este minuto. Y el tercero es que pone a los íconos del cristinismo ideológico a la defensiva. Es decir: en posición de tener que explicar. En efecto, Zaffaroni fue un juez de la dictadura. Firmó su nombramiento en pleno acuerdo con los estatutos del denominado Proceso de Reorganización Nacional. Rechazó varios hábeas corpus de familiares de desaparecidos. Fue autor de un libro en el que agradeció a un subsecretario de justicia de la dictadura. Un poco más acá, apareció complicado como el propietario de varios inmuebles que eran usados para ejercer la prostitución y el proxenetismo. Y, como si esto fuera poco, algunos de los fallos que firmó de su puño y letra son tan polémicos, que hasta generan controversia entre los garantistas más serios, porque se consideran, directamente, abolicionistas.

 

 

Los hombres de la Presidenta no saben cómo responder la embestida de manera eficiente y en medio de una nueva ola de inseguridad. Prefieren presentar a Zaffaroni como si fuera Ernesto "Che" Guevara. Glorificarlo, como al recientemente fallecido Ernesto Laclau o a Néstor Kirchner. Pero sus antecedentes reales lo colocan en el nivel de cualquier mortal. Fue funcional a la dictadura y después la emparentó con el Holocausto. Comparó el proyecto de reelección indefinida de Kirchner en Santa Cruz con la pretensión de eternidad del nazismo y después aceptó el nombramiento como miembro de la Corte Suprema que le ofreció el entonces presidente. Habla con aires de superioridad moral progresista y libertaria, pero, en la vida real, califica de "histéricas" a jóvenes que irrumpen en medio de una ponencia suya para criticarlo. Y no sólo eso. También exige a las autoridades que las hagan callar y que las saquen del lugar de inmediato. Como si esto fuera poco, para responder al ataque de Massa, lo manda a leer (los) libros, "que no muerden" y, al mismo tiempo, lo califica de vendepatria.

 

 

"A nosotros nos cuesta años instalarnos como la verdadera alternativa al oficialismo, y Massa tira dos carpetas y se pone al frente de las encuestas", le oyeron decir al ex presidente de Boca. Similar efecto tuvo para Daniel Scioli la decisión de declarar la emergencia en materia de seguridad. La jugada parece sacada del último manual de estrategia electoral. Con el mero anuncio, el gobernador de la provincia de Buenos Aires mejoró su imagen positiva. "Por lo menos, se ocupa y no niega el problema, como hace el Gobierno"; "Él también es responsable, pero muestra voluntad de querer cambiar las cosas", son los razonamientos que recogieron los focus groups. Sergio Berni, el hombre fuerte de la seguridad nacional, también sabe que lo mejor, para no perder votos, es no negar el problema y mostrarse activo. Por eso trata de convencer a la Presidenta de presentar batalla mediática. Quiere ganarle terreno a Scioli, mojarle la oreja a Massa en su propio distrito y usar la ciudad de Rosario como el laboratorio de la guerra para mostrarle a la sociedad quién se preocupa más por la seguridad de los argentinos. La estrambótica irrupción de Luis D'Elía no parece casual. En medio de una aparente descompensación, D'Elía se preguntó por qué las camaritas de Tigre nunca mostraron a los colombianos de "Narcodelta" y elogió el "espectacular" megaoperativo que Berni lideró en Rosario.

 

 

El peronismo está lleno de tipos audaces, dispuestos a inmolarse por el proyecto o por los beneficios personales que la causa les pueda proporcionar. Comparados con ellos, Macri parece un bebe de pecho, y Hermes Binner y Antonio Bonfatti son dirigentes a los que se puede catalogar, por lo menos, de naíf. Ellos discuten la inseguridad y el narcotráfico con las estadísticas oficiales que sus autoridades les proporcionan. En cambio, el gobierno nacional y también el de la provincia toman las que les convienen, porque no están actualizadas o porque las manipulan de acuerdo con su interés. Igual que hicieron con la pobreza, con el Indec y con el último índice de precios al consumidor correspondiente al mes de marzo. "Ganará las elecciones el que mienta mejor o los que consigan demostrar cuánto daño le han hecho a la Argentina tantos años de mentiras", me dijo una encuestadora que trabaja para candidatos de distintos partidos.

 

Publicado en La Nación

 
Elecciones 2015: campana de largada Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Lunes, 14 de Abril de 2014 09:52

 

Aunque faltan menos de 600 días para las PASO que desembocarán en las próximas elecciones presidenciales, la campaña extraoficial ya comenzó. Y arrancó con todo. Para empezar, y a pesar de que no puede ser candidata, Cristina Fernández, está jugando muy fuerte. Sus objetivos inmediatos: terminar de la mejor manera; impedir que reabran la causa por enriquecimiento ilícito que la involucra y que cerró en tiempo récord Norberto Oyarbide, #elsrdelosanillos; hacer todo lo posible para que ni este magistrado ni Ricardo Jaime ni el vicepresidente Amado Boudou prendan el ventilador, en el caso de que se sientan arrinconados por la justicia; mantener las variables de la economía más o menos estables y pelear, hasta el último minuto, para evitar que Sergio Massa o Daniel Scioli se transformen en sus sucesores. Sucede que la Presidenta tiene in mente, a partir de 2016, convertirse en la jefa de la oposición ‘de un gobierno de derecha’, con la adhesión incondicional de La Cámpora, Unidos y Organizados, Luis D’ Elía y Milagro Sala. Se imagina con una base de apoyo legislativo de entre 60 y 80 diputados nacionales y unos cuántos senadores, para soñar, más adelante, con un operativo retorno como el de Michelle Bachelet en Chile. Es demasiado pronto para vaticinar si podrá lograrlo. Su núcleo duro de entre el 20 o el 25% de los votos parece, por ahora, indestructible. Presencia de sus militantes rentados, dentro del Estado, tampoco le falta. Dinero para financiar la estructura, menos. Y es muy probable que miles de ‘pibes para la liberación’ se aferren a sus puestos de trabajo ‘intangibles’ para armar sus pequeñas trincheras a la espera de un tiempo mejor.

 

Pero con todo eso Cristina podría empezar a soñar siempre y cuando las bombas de tiempo de la inflación, el cepo cambiario y la inseguridad no le exploten en la cara antes del año que viene. Sergio Massa, en cambio, trabaja para que cada vez quede más claro que el kirchnerismo se terminó, y que Cristina no tiene retorno. Encaramado en el primer lugar de las encuestas, ya le mandó a decir, a los hombres de la jefa de Estado, que no será magnánimo con Ella, si los fiscales y los jueces deciden hacerla desfilar por Comodoro Py. Cuando los mensajeros de la Presidenta le preguntaron a los íntimos del líder del Frente Renovador si lo estaba dominando algún ánimo de venganza, recibieron dos respuestas distintas. Una: nosotros no vamos a fatigar los teléfonos de los fiscales y los jueces penales para proteger a nadie. Y dos: ¿Ustedes se la pasan impulsando una campaña sucia contra Sergio y después pretenden que, en el futuro, tratemos a Cristina como si fuera la Madre Teresa de Calcuta?

 

Al exintendente de Tigre, en el último tiempo, le molestaron, especialmente, dos situaciones: el calificativo de ‘vendepatria’ que le espetó al juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni y los carteles ‘anónimos’ con que empapelaron la ciudad antes y después del paro para asociarlo con Carlos Menem y Luis Barrionuevo. “Son brutos. Están desesperados. Y con sus descalificaciones me suben el precio. Pero eso no les da derecho a decir y hacer cualquier cosa” dijo Massa con los resultados de la última encuesta de Raúl Aragón en la mano. Scioli está pendiente de otras, y sus hombres aseguran que al gobernador no le va tan mal. Uno de sus asesores más cercanos me dijo que el impacto de la declaración de emergencia en seguridad había sido “muy positivo”. Otro estaba más contento todavía: me mostró una línea que evidenciaría que la distancia de Massa sobre Scioli se está acortando. “Eso va a hacer inevitable un triunfo de Daniel en las primarias frente a los candidatos que apoye Cristina. Y esa victoria lo va a potenciar más para la primera vuelta de las presidenciales”, interpretó. Pero el más exultante de todos fue un ‘armador’ de Mauricio Macri, quien además trabaja en el gobierno de la Ciudad. El me aseguró que, en los últimos tres meses, el líder de PRO fue el dirigente que más creció entre los precandidatos a presidente. También explicó que trabajan en un plan “secreto” para tener más presencia en el primer y segundo cordón del conurbano, donde Massa, por ahora, le saca más ventaja.

 

Y no dio por cerradas las negociaciones embrionarias y secretas que están manteniendo con las segundas líneas de UNEN. “Tanto Mauricio como Lilita (Elisa Carrió) saben que solos, hoy, al peronismo no le podemos ganar. (Julio) Cobos y (Ernesto) Sanz también lo saben. El problema son (Hermes) Binner y (Fernando) Pino Solanas”, consideró. Es que Binner y Solanas tienen una dificultad que no parece menor: cómo convencer a sus bases de hacer algún tipo de acuerdo con alguien a quien consideran en las antípodas ideológicas de sus pensamientos. Esa es la interna más fuerte que se viene ahora: entre los dirigentes del Panradicalismo que suponen que podrían integrar una coalición con Macri y quienes afirman que ese sería el fin de cualquier proyecto serio.

 

Por las dudas, los lilitos ya están anticipando que si en UNEN “prevalecen las miradas mezquinas por sobre la necesidad de ganarle a los mismos tipos que hace 30 años vienen destruyendo al país” la diputada nacional tomará sus valijas y se irá del espacio donde tan cómoda parecía estar. El jefe de gobierno de la Ciudad la podría recibir con los brazos abiertos.

 

Publicado en El Cronista

 
¿Cómo controlan las tragamonedas de Cristóbal López? Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Jueves, 10 de Abril de 2014 09:16

 

Noticia de último momento: los responsables de Lotería Nacional informaron que van a hacer uso de "la prórroga excepcional de 10 días hábiles" que contempla el reglamento de acceso a la información pública para responder a la duda de cómo controla las máquinas tragamonedas de los casinos de Cristóbal López . Lo comunicaron a la producción del programa de televisión que conduzco, hace muy pocas horas, en un texto oficial que tiene la fecha del lunes 7 de abril. Hace casi un mes que intentamos develar uno de los secretos mejor guardados de las operaciones del juego en la Argentina. Pero ni los responsables de Casino Club ni los de Lotería Nacional nos ayudan a resolver el misterio. Los legisladores que acaban de formular una denuncia penal que cayó en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral y cuya instrucción -si lo cree pertinente- debería impulsar el fiscal Guillermo Marijuan, están convencidos de que tanto las tragamonedas del Hipódromo de Palermo como los de los barcos de Puerto Madero no tienen un control adecuado. Sospechan que Lotería no los vigila ni los audita como corresponde.

 

 

Con su presentación judicial, Paula Olivetto Lago y Maximiliano Ferraro, diputados por la ciudad de Buenos Aires, acaban de abrir la caja de Pandora. Porque si Marijuan hace lugar a su pedido, tanto la empresa del Estado como Casino Club deberán abrir sus puertas, dar a conocer sus sistemas, comparar la recaudación de las tragamonedas de López con la de las máquinas instaladas en la provincia de Buenos Aires y confirmar si existen o no, además de los controles online de la recaudación, cámaras de video de seguridad que vigilen las salas de juego en tiempo real. Es decir: transformar en una casa de cristal lo que desde hace muchos años permanece en la oscuridad, entre la sospecha y la duda. La misma inquietud me transmitió Mauricio Macri cuando le pregunté por qué la Ciudad no impulsaba una investigación paralela, si después de todo también sería víctima de la presunta defraudación, ya que recibe un porcentaje del producido de las maquinitas. El jefe de gobierno de la Ciudad explicó que estaba cansado de presentar expedientes contra los intereses de Cristóbal López, porque los jueces siempre le terminaban dando la razón al empresario. Le recordé entonces que una diputada de UNEN, Inés Gorbea, había terminado de impulsar, en la Legislatura, un proyecto de ley para que le den al Instituto de Juego de las Ciudad la potestad de "hacer un control online" de las salas de juego de los casinos de Palermo y los barcos. Macri me contestó que ojalá prosperara, pero que descontaba que el gobierno central-es decir, Lotería Nacional- no resignaría el control efectivo, y que la Justicia terminaría por darle la razón a Cristóbal, como venía sucediendo.

 

 

¿A qué se podría considerar un control serio y efectivo de la recaudación de las tragamonedas que funcionan en el país? A un sistema en línea de transmisión de datos que vaya desde la maquinita a un centro de cómputos y que pase por una terminal ubicada en la sala de juegos y otra cerca del sistema donde se almacena la información. A la transmisión de datos de la Lotería de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la realiza la Universidad de La Plata. Olivetto y Ferraro, quienes pertenecen a UNEN de la Ciudad, sostienen que se trata de un sistema, en principio, confiable y efectivo.

 

Carlos González, socio de varios bingos en la Ciudad, afirma que la Lotería del país no audita como debería las salas de juego de Cristóbal López. Por eso, en su momento, pidió a la Justicia que allanase el hipódromo de Palermo y los barcos. González considera que el supuesto trato preferencial que reciben los casinos del máximo responsable del Grupo Indalo terminará fundiendo a los bingos de bollillas y cartón, a los que no les permiten instalar tragamonedas. González no es un denunciante imparcial. Está defendiendo su negocio. Pero los legisladores que presentaron la denuncia ante la justicia federal pretenden que todo el producido del dinero del juego vaya a donde dice la ley. En el caso de Lotería, al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, el área de gobierno que distribuye más planes sociales.

 

 

A pesar de no responder al requerimiento de acceso a la información pública, Lotería Nacional publicó solicitadas en los diarios LA NACION y Perfil el domingo. ¿Para qué gastar miles de pesos? ¿No hubiera sido más sencillo y más barato responder a las preguntas del periodismo? La solicitada está llena de frases rimbombantes como transparencia, eficiencia y control de calidad. Entre una y otra frase vacía, sobresale un dato digno de analizar: los responsables de Lotería reconocieron que la empresa que se encarga de la transmisión de datos es International Game Technology (IGT), la misma que vende y concesiona las máquinas tragamonedas de Cristóbal López en las salas de juego de Casino Club. En la causa que ingresó el jueves pasado al Juzgado Federal N° 6, Olivetto Lagos y Ferraro piden que se investigue a todo el directorio de Lotería por la presunta violación de los deberes de funcionario público, posible evasión tributaria agravada y eventual fraude a la administración pública.

 

 

El presidente de Lotería es Roberto Armando López. Ocupa el estratégico cargo desde el 25 de mayo de 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación. Este López participó, junto con Lázaro Báez, del proceso de liquidación del Banco de Santa Cruz, en los años 90, que fue liquidado antes de ser privatizado. Su pasivo fue calculado entre 150 y 200 millones de dólares. El principal motivo de la pérdida fue el festival de créditos que otorgaron sin el debido respaldo y que no fueron devueltos por quienes lo tomaron. La deuda fue asumida por el Estado provincial, cuyo responsable era el mismo Kirchner. Fue también el ex presidente quien, tres días antes de terminar su mandato, firmó el polémico decreto que le concedió a Cristóbal López una prórroga para explotar las tragamonedas de Palermo hasta 2032. Los lectores se preguntarán por qué la mayoría de las investigaciones periodísticas no terminan en nada; una razón es que el resto de los actores no hace lo que debería hacer. Una vez más, la Justicia debería determinar si, en efecto, el control no es el adecuado; luego, debería proceder en consecuencia. Más tarde, debería condenar, si corresponde, a los funcionarios que no cumplieron con su deber. Y, al final, debería restablecerse una auditoría efectiva y transparente. No es tan complicado. Sólo hace falta voluntad política, preparación técnica y un poco de coraje.

 

Publicado en La Nación

 
Los cimientos del proyecto K se están desmoronando Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Lunes, 07 de Abril de 2014 09:11

 

Los cimientos políticos del proyecto kirchnerista se están desmoronando. Hay datos muy finos y casi imperceptibles que lo demuestran, más allá de lo que se publica en los diarios y lo que se dice en la tele. En el corazón del poder de la Casa de Gobierno, por ejemplo, cayeron como un baldazo de agua helada las primeras respuestas de Ricardo Jaime a las indagatorias de los fiscales y los jueces, vinculadas con la masacre de Once, que dejó sin vida a 51 pasajeros del ferrocarril Sarmiento. El exsecretario de Transporte apuntó para arriba. Lo hizo, incluso, por sobre el ministro de Planificación Julio De Vido. ¿Se está quebrando el pacto de silencio y de lealtad hacia Néstor y por carácter transitivo, hacia Cristina Fernández? Hay, dentro y fuera de la administración, quienes suponen que la Jefa de Estado no termina de despedir al vicepresidente Amado Boudou porque teme que él, como otros, empiece a prender el ventilador. También resultaron desconcertantes las declaraciones del supersecretario de Seguridad Sergio Berni, sobre los linchamientos y el crecimiento de la inseguridad. Berni dijo que no había que echarle la culpa a los medios sino a los delincuentes y a los jueces que interpretan la ley de manera demasiado benigna para los asaltantes y criminales. Es decir: lo mismo que sostienen medios y periodistas críticos, y que a su vez son denunciados por los programas de propaganda de “incentivar” y “fogonear” los “linchamientos” para desestabilizar “al gobierno nacional y popular”. Para colmo, la Presidenta, al hacer alusión a quienes piensan que su propia vida vale apenas dos pesos, y justificar que al mismo tiempo ellos piensen que también vale dos pesos la vida de los demás, incurre en varias contradicciones. Una: justificar los crímenes más atroces sin el consabido castigo por parte de la justicia. Dos: aceptar que el problema de la inseguridad se le está yendo de las manos al Estado y que Ella también es responsable, aunque, al declarar así, lo hizo en el marco del asesinato por linchamiento de un joven de 18 años en Rosario, provincia de Santa Fe. Tres: admitir, de manera implícita, que, a pesar del crecimiento a tasas chinas, la pobreza sigue vivita y coleando, y que la década K no trajo desarrollo, crecimiento y bienestar sino la profundización de muchos de los males sociales que hoy aparecen en la tapa de todos los diarios. Para colmo, el gobernador Daniel Scioli, ni lerdo ni perezoso, salió a decretar la emergencia en materia de seguridad, para matar a varios pájaros de un tiro. Así, no solo se colocó de nuevo en el centro de la escena, a la par de Sergio Massa y de Mauricio Macri, quienes parecen estar quitándole algunos puntos en las encuestas de popularidad. También se distanció de un gobierno nacional que supone que las cosas no suceden si las niega con la suficiente energía y un aceitado y millonario aparato de propaganda oficial.

 

El gobernador, al mismo tiempo se ubicó, de manera voluntarista pero efectiva, “cerca de las demandas de la gente”. Un rápido repaso por las redes sociales, los portales y los programas de radio y televisión que recogieron el anuncio revelan que la mayoría se muestra a favor de la movida de Scioli. El problema que tiene Cristina, y también el gobierno, es que no cuenta, todavía, con un candidato propio capaz de instalar, en el discurso, algo mejor a lo que están proponiendo Scioli, Macri o Massa. Que cada vez que sale un tapado a sostener y defender la “pureza” del proyecto, como el miembro de la Corte Suprema, Raúl Eugenio Zaffaroni, queda entrampado en sus propias palabras y su errático proceder. Y, para colmo, las intervenciones del jefe de gabinete, Jorge Capitanich, parecen armadas a propósito, para favorecer a Massa y a Macri, y perjudicar a la Presidenta y también al gobernador de la provincia de Buenos Aires. Uno de los pocos que parece estar intuyendo que el proyecto político del kirchnerismo se desmorona es el propio Máximo Kirchner, quien en el último libro de la periodista apologista del gobierno y La Cámpora Sandra Russo hace un llamado a la militancia para resistir los nuevos malos tiempos que se vienen. El problema, para Máximo y La Cámpora, es que ahora mismo, la Presidenta, intenta hacer todo lo contrario a lo que los “pibes para la liberación” plantean en su discurso. Ya la administración devaluó, ya fue a tocar el timbre al club de París, ya subió las tasas de interés para controlar el precio del dólar paralelo y afectar al mismo tiempo la actividad económica. Y, como si esto fuera poco, ahora el ministro de Economía, Axel Kicillof, está gestionando un crédito para obtener u$s 6 mil millones que pueda servir como reaseguro para bancar la corrida si es que Ella se decide, finalmente, a levantar el cepo cambiario. Pura ortodoxia de derecha. Puro menemismo disfrazado de palabras románticas. ¿Cuál puede ser el horizonte político de una Presidenta que, según la consultora Management & Fit, tiene el 65% de rechazo y a la que le faltan todavía un año y nueve meses para entregar la banda a su sucesor? ¿Le quedará poder para imponer su candidato o ayudar a que su heredero no sea ni Scioli ni Massa? ¿O deberá concentrarse, como le sugieren los más leales, a terminar de la mejor manera, y evitar que la dinámica de Comodoro Py la lleve a desfilar por los tribunales como pasó con Carlos Menem y Fernando De la Rúa? En eso piensa ahora mismo Cristina y su estrecho círculo de poder.

 

Publicado en El Cronista

 
Denunciaron a Lotería Nacional por connivencia con Cristóbal López Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Lunes, 07 de Abril de 2014 09:07

 

Tras la revelación de La Cornisa, legisladores opositores le imputan "fraude a la administración pública" por sus escasos controles a las máquinas tragamonedas del empresario kirchnerista.

 

Todo el directorio de Lotería Nacional fue denunciado ante la justicia federal por fraude a la administración pública, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. En la presentación, los denunciantes involucraron al empresario kirchnerista Cristóbal López, dueño de los tragamonedas del Hipódromo de Palermo y del Casino de Puerto Madero, con negocios en la actividad petrolera y medios como C5N e Ideas del Sur, la productora que comparte con Marcelo Tinelli.

 

La presentación la efectuaron Paula Oliveto Lago y Maximiliano Ferraro, legisladores de UNEN por la Ciudad. Oliveto y Ferraro basaron su denuncia en el informe presentado el domingo 30 de marzo en el programa La Cornisa, que se emite por América Tv y que conduce Luis Majul. La presentación judicial consignó que durante la emisión del programa se reveló “la ausencia de controles on line por parte de la Lotería Nacional Sociedad del Estado en relación a las máquinas (tragamonedas) obrantes en el Hipodromo de Palermo y el denominado Casino Flotante, ambos propiedad de Casino Club, del empresario Cristóbal López”.

 

La denuncia ingresó en el juzgado Federal número 6, a cargo de Rodolfo Canicoba Corral, el jueves 3 de abril. El presidente de Lotería es Roberto Armando López y fue denunciado junto a Andrés Cimadevilla, Juan Manuel Artico y Mario Pudkin, a quienes, como miembros del directorio, les achacan “ausencia de control en la recaudación” y la “facilitación de evasión tributaria”. Olivetto y Ferraro advirtieron, además, que la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) no ha podido auditar nunca a la Lotería Nacional, lo que habría permitido el uso “discrecional de los fondos obtenidos por los juegos de azar”. Roberto Armando López fue interventor del banco provincial de Santa Cruz y participó en el proceso de liquidación y privatización de la entidad financiera.

 

La operación fue un escándalo, porque la provincia de Santa Cruz, entonces gobernada por Néstor Kirchner, debió absorber una pérdida casi 200 millones de dólares en concepto de créditos que nunca se terminaron de devolver. Contador público de origen radical, devenido kirchnerista, muy cercano, en su momento, a Lázaro Báez, López es presidente de Lotería desde 2003 y siempre supo eludir el pedido de controles a los tragamonedas de Casino Club que hicieron, formal e informalmente, competidores de Cristóbal y legisladores de la oposición.

 

Oliveto y Ferraro demandan un control más estricto y transparente “para asegurar un auténtico y proporcional retorno de premios y garantizar que no exista un desfasaje entre el monto de dinero real que debe percibir el Estado Nacional, en concepto de impuestos y cánones, por lo producido por esas máquinas, y lo declarado por el operador, que en este caso puede ser una cifra ostensiblemente menor en virtud de la falta de controles a la que referimos”.

 

Los denunciantes compararon el control en tiempo real y la conexión de las tragamonedas on line que ejercería la Lotería de la provincia de Buenos Aires y que “permitirían que “puedan evaluarse los movimientos de cada máquina en cada momento” con el precario control que se ejercería de las tragamonedas de la ciudad.

 

“La investigación presentada por La Cornisa nos permitiría inferir un tratamiento preferencial, en particular, para las concesiones de juego en cabeza de Cristóbal López, ya que se expuso un precario control on line de las máquinas que funcionan dentro del Hipódromo de Palermo y el Casino Flotante de Puerto Madero”. Los legisladores también destacaron que, en su momento, la auditoría de la Ciudad denunció que los datos obtenidos por la terminal que registraba la recaudación de los tragamonedas de las salas de juego de Palermo y Puerto Madero, “no se corresponden a las registraciones contables de la Lotería Nacional”, lo que destacaron como una inconsistencia.

 

Oliveto y Ferraro recordaron, en la presentación, que Cristóbal López “obtuvo la autorización del AFSCA para la compra de C5N, aún cuando su calidad de concesionario del Estado se lo impedía”. También señalaron que el 5 de diciembre de 2007, el expresidente Kirchner “en uno de sus últimos y mas resonantes actos de gobierno” firmó el decreto 1851/07 para otorgarle a Cristóbal López una prórroga hasta 2032 de la concesión de la operatoria en el Hipódromo de Palermo.

 

Los denunciantes pidieron a la Inspección General de Justicia todos los estatutos y balances de Casino Club SA. También requirieron a la AFIP que informe sobre las actuaciones para verificar la recaudación de los tragamonedas de Palermo y de los dos barcos denominados “casinos flotantes”. Además pidieron a Lotería que informe de manera fehaciente sobre el sistema y las empresas contratadas para realizar el control “on line”. Finalmente solicitaron la designación de un perito para que compare el producido de las tragamonedas de la provincia de Buenos Aires con las máquinas ubicadas en Palermo y Puerto Madero.

 

Fuente: Perfil.com

 
Lotería y Cristóbal López abren el paraguas antes de que llueva Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Domingo, 06 de Abril de 2014 20:04

 

Lotería Nacional publica hoy una solicitada en LA NACION, Perfil y varios diarios como evidente "respuesta anticipada" al informe titulado "Quien protege a Cristóbal López ", producido por La Cornisa, que se emitirá esta noche por el canal América TV.

 

Lo disfraza de "respuesta posterior" al informe del pasado domingo 30 de marzo, denominado "El nuevo dueño de la Argentina: El Patrón del Juego".

 

Sin embargo, es evidente que tanto los funcionarios de la empresa pública como las máximas autoridades del Grupo Indalo están preocupados por la información que vamos a publicar dentro de pocas horas, o que eventualmente tienen "espías" en la justicia federal, o en el juzgado donde el pasado jueves 3 de abril ingresó una denuncia penal contra todo el directorio de Lotería por la presunta ausencia de control que ejercería el organismo sobre las tragamonedas de los casinos de Cristóbal López.

 

Como sea, esta es la postura del equipo de La Cornisa frente a la solicitada:

 

- Agradecemos que califique a La Cornisa como "programa de investigación periodística", pero nos hubiese gustado que nos identificara por el nombre, ya que hace más de 16 años que estamos en el aire. Y nos hubiese gustado más, todavía, que, en vez de gastar los dineros de los contribuyentes en una solicitada que cuesta muchos miles de pesos, el Presidente de Lotería, el kirchnerista Roberto Armando López, nos hubiera concedido la entrevista que le venimos pidiendo para que nos muestre, de manera pública, en qué consiste el supuesto control online que ejerce Lotería sobre las tragamonedas de López.

 

- Ojalá que también nos responda el requerimiento de información que le hicimos a través del formulario de acceso a la información, ya que Lotería Nacional Sociedad del Estado pertenece a un organismo público.

 

- Es imperioso que Roberto Armando López explique por qué la empresa que contrató Lotería para controlar la transmisión de datos de las tragamonedas de Cristóbal López es la misma que le vendió al zar del juego las maquinistas que están en el Hipódromo de Palermo y en el Casino de Puerto Madero. Se llama IGT, y Lotería "la vende" como si fuera la más moderna y transparente del mundo. Pero fuentes del sector sostienen que la información que aporta no es online sino que se actualizaría cada media hora. Y que tampoco cuenta con cámaras de video para vigilar las salas de juego de los casinos de Palermo y los barcos de Puerto Madero.

 

-La solicitada está llena de palabras rimbombantes, como transparencia, seriedad, seguridad, solidaridad, confianza, pero carece de datos e información fehaciente sobre cómo se realiza el control efectivo.

 

- También afirma que Lotería Nacional es "controlada en forma permanente por organismos internos y externos". Cita, entre otros, a la Sindicatura General de Empresas Públicas (SIGEN), a la Auditoría General de la Nación (AGN) y al Instituto de Juegos y Apuestas de la Ciudad de Buenos Aires.

 

- Esta noche vamos a demostrar que, por el contrario, Lotería pone trabas todo el tiempo cada vez que la AGN, encabezada por Leandro Despouy, pretende auditarla. Y que, en muchos casos, el Instituto de Juegos de la Ciudad detectó inconsistencias entre la información sobre la recaudación de los tragamonedas de Cristóbal López que le enviaba Lotería y los datos que le proporcionaba Casino Club.

 

Lo mejor que podría hacer Lotería Nacional Sociedad del Estado es abrir sus puertas a periodistas, legisladores, expertos en informática y auditoría para terminar con los pedidos de informes, las presentaciones judiciales, las sospechas y los rumores de que el Gobierno no controla ni audita a Cristóbal López como se debe, porque más que un empresario del juego, del petróleo y de los medios era un amigo incondicional de Néstor Kirchner y ahora de la presidenta Cristina Fernández.

 

También es importante destacar, una vez más, que esta no es una campaña contra un hombre poderoso, sino una investigación periodística para que el Estado controle mejor a los que manejan negocios multimillonarios.

 
Los linchamientos y la violencia del Estado Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Jueves, 03 de Abril de 2014 10:27

 

Hay que empezar por condenar, de entrada, y sin ninguna ambigüedad, a los linchamientos . Y aceptar, además, como disparador de un debate más amplio, la definición del juez de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni , cuando sostiene que el linchamiento que terminó con la vida de David Moreira, de 18 años, en Rosario, debe ser tipificado como un "homicidio calificado". Hay que volver a repetir que nada justifica el ataque masivo físico a una persona, cualquiera que sea el delito que haya cometido. (Me cuesta entender por qué no funcionan los frenos inhibitorios de las personas que patean la cabeza de un hombre en el piso hasta quitarle la vida.) Pero hay que detenerse en el mismo Zaffaroni, cuando, al defender su postura sobre el proyecto de ley que impulsa cambios en el Código Penal, calificó a Sergio Massa de "vendepatria" y "mentiroso". Los adjetivos que usó no son inocuos. Y, por si hace falta aclararlo, se trata de la agresión verbal de un integrante de la Corte Suprema a un diputado nacional que trabaja para ser presidente.

 

 

Poco importa que el destinatario del insulto haya sido a Massa o a cualquier otro. Del oficialismo o de la oposición. Lo que importa es que contiene, por supuesto, un alto contenido de violencia. Violencia retórica, pero violencia al fin. Como también contuvo -y contiene- violencia la estrategia política que eligió Néstor Kirchner a partir de marzo de 2008, cuando decidió confrontar con los productores del campo, el Grupo Clarín y todos los dirigentes y periodistas a los que ubicó en "la trinchera" de enfrente. Es decir: del lado de sus enemigos. Y la palabra "enemigos" no está elegida a la ligera. Así los llamaba en las reuniones privadas. Hay cientos de postales que evidencian que la cultura "guerrera" del kirchnerismo contaminó a una buena parte de la clase política y también a los medios. Una postal actual, por ejemplo, es la del senador Aníbal Fernández, cuando calificó de loca a la diputada Elisa Carrió, quien a la vez lo acusó de facilitar el trabajo de los narcotraficantes. Fernández ya la demandó ante la Justicia y pretende que pague por lo que considera una denuncia falsa. Está en su derecho. Y la querella contra la dirigente de UNEN la presentó en el marco de la ley. También es probable que la diputada tenga algún problema en probar, con certeza, que Fernández protege a los narcos. Pero, al tratar a Carrió de desequilibrada mental por televisión, lo que hace es generar más violencia, en vez de contribuir al esclarecimiento de su situación. Y bien se podría encuadrar el calificativo del ex jefe de Gabinete en la violencia (verbal) de género. La misma violencia política ejerció Fernández cuando descalificó, sin más, a quienes sostenemos, sobre la base de testimonios e informaciones de personas e instituciones calificadas, entre ellas la Iglesia, que el narcotráfico está creciendo de manera exponencial en el país. Y que la espiral de crecimiento es parecida a la que se inició en México. Y que su modus operandi se vincula con el de las organizaciones delictivas de Colombia. El problema, en este caso, es doble. Porque su manera de argumentar no sólo genera violencia e indignación. También anula la posibilidad de todo debate e intercambio de ideas y experiencias. Mientras tanto, los episodios vinculados al accionar de bandas de narcotraficantes siguen sucediendo.

 

 

El método de Aníbal no es original. Es el mismo que emplean, con mayor o menor sutileza, desde la Presidenta hasta ciertos panelistas de los programas de propaganda, pasando, por supuesto, por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof. No discuten ideas. Descalifican, sin más, a los que no piensan u opinan como ellos. Y como el menosprecio baja desde la Presidencia hasta "la militancia", sus seguidores entienden que agredir, por ejemplo, a los periodistas críticos, es una acción válida y reivindicatoria, y un inteligente modo de hacer política. Es más, los "militantes" que logran incomodar o poner en un aprieto a un "enemigo reconocible" son premiados con gerencias, programas de radio o de tevé de propaganda o un puesto en la agencia Télam o en Canal 7.

 

 

La parodia de los tribunales populares contra periodistas y el escrache a la mayoría de los miembros de la Corte Suprema de Justicia alentado por Hebe de Bonafini también fueron actos llenos de violencia. Y nadie duda de que han sido convalidados desde la Casa Rosada. El seguimiento callejero que le hicieron a Fernando Bravo desde Tribunales hasta Radio Continental no terminó en un linchamiento porque el conductor es un hombre prudente y evitó reaccionar ante la catarata de insultos de un grupo de cobardes. Ni uno solo de ellos tuvo la cortesía de proponerle un intercambio de ideas, en vez de los insultos y las amenazas de rigor. Fueron cobardes porque se envalentonaron por la superioridad numérica, como lo hicieron los linchadores de estos días.

 

 

Parece tan tirado de los pelos justificar la agresión masiva con el argumento de que la mayoría de los golpeadores ya habían sido víctimas de violencia o robos antes, como plantear la idea de que la prensa hace "terrorismo mediático" al mostrar los casos y publicar los carteles de los vecinos que amenazan a los "rateros" con lincharlos si se meten en su barrio. Los periodistas y los medios tenemos que mostrar lo que sucede. Siempre. No estoy tan seguro de que informar sobre estas golpizas o reproducir la imagen de ese cartel de vecinos amenazantes provoque un efecto contagio. Pero tengo la certeza de que si no se ponen sobre la mesa las causas profundas del rompimiento del contrato social, los linchamientos van a seguir. Para eso habría que empezar por el principio y amigarse con el sentido común. Los que cometen delitos deben ser juzgados y condenados. Y los que linchan a los que cometen delitos, también. Lo que ayuda a alimentar toda esta locura es que, además de todo, no sean castigados. Es decir, que la ley no haya imperado ni en uno ni en otro caso. Ni para penar a los ladrones y abusadores ni para sentenciar a los que participaron de las golpizas. El problema no parece ser sólo la cantidad de años de pena que merece cada delito. El problema es que no se cumple la ley casi nunca. Ni la del Código viejo ni la del nuevo que se quiere imponer. Y esto sí explica, de manera casi determinante, por qué los linchamientos son cada vez más repetidos. Y también más crueles.

 

 

Publicado en La Nación

 
Ajuste, tarifazo ynegación de la realidad Imprimir E-mail
Escrito por Luis Majul   
Lunes, 31 de Marzo de 2014 12:39

 

Jorge Luis Borges solía decir que los peronistas no son ni buenos ni malos. “Son incorregibles”, era la definición que le gustaba utilizar.

 

Algo parecido se podría decir de los defensores retóricos del modelo ‘nacional y popular de matriz diversificada’. Ellos, los ultracristinistas, ya superaron la categoría de sinceros o mentirosos, honestos o deshonestos.

 

Son, sencillamente, negadores. Porque niegan la realidad y las estadísticas. Quieren ocultar la devaluación y el ajuste detrás de palabras dulces. Manipulan los números según su conveniencia política. Y le ponen a sus decisiones de derecha, una retórica de izquierda.

 

Después, se juntan en una habitación y se autoconvencen de que están haciendo la revolución.

 

El quite de los subsidios a las tarifas de agua y de gas es una medida correcta, pero tardía. El gobierno la debería haber tomado en forma paulatina, y desde hace por lo menos 10 años. Consumada ahora, en forma parcial, después de la devaluación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, no parece más que un remiendo.

 

Además, la consecuencia directa es que atacará al bolsillo de los consumidores a partir de abril. Eso se llama aumento de tarifas, tarifazo o ajuste. Se puede elegir cualquiera de los tres conceptos, pero nunca interpretar que ese dinero va a volver al resto de la sociedad en forma de justicia redistributiva.

 

Para ser más precisos, la boleta de agua llegará con un incremento de entre el 70 y el 400%; la de gas entre un 100 y un 284%.

 

La promesa de no cobrar el aumento para los que ahorren el 20% de la energía o de que parte del monto que se quedará el Estado irá a parar a la Asignación por Hijo es solo eso: una promesa. Un anuncio que tiene la misma posibilidad de transformarse en realidad que la ayuda social prometida con parte de los fondos del Fútbol para Todos.

 

Lo mismo, pero en sentido contrario, vale para el anuncio oficial y mentiroso de crecimiento de apenas un 3% para 2013, con el objeto de no pagar u$s 3.500 millones a los tenedores de cupones atados al PBI.

 

Hasta el miércoles pasado, según la Presidenta, el Ministro de Economía y el Jefe de Gabinete, durante 2013 la Argentina había crecido hasta casi el 5%; 4.9%, para ser más precisos. El cambio de metodología en la base estadística no podría haber afectado ese porcentaje en más de medio punto hacia abajo, calculó el especialista Gabriel Rubinstein.

 

¿Con qué argumento serio se podría sostener semejante modificación en las estadísticas oficiales?

 

La manipulación de información pública fue el principio del final de la caída estrepitosa de la economía de Grecia. En Argentina todavía no tenemos un instrumento para medir cuánto impactará, pero ya sabemos que sa es la base de la desconfianza de todos los organismos internacionales de crédito. Empezando por el Fondo Monetario Internacional y el Club de París. Pero también de organizaciones que antes prestaban al Estado nacional casi sin preguntar como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

 

Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa recibieron el mismo mensaje de los principales inversores con los que hablaron en los Estados Unidos. “Nadie pondrá un peso en la Argentina hasta que este gobierno termine su mandato”, les explicaron. Y tampoco les aseguraron que lo iban a empezar a hacer a partir de 2016. “Antes tendrían que levantar el cepo cambiario y arreglar los juicios ante el CIADI”, argumentaron.

 

Mientras tanto, la realidad avanza sin prestar atención a las excusas. ¿A cuánto asciende la cantidad de pobres en el país? ¿Con qué instrumento adecuado se puede medir el verdadero deterioro de la educación pública? ¿Cómo mensurar la velocidad y envergadura de la penetración del narcotráfico en medio de discusiones estériles sobre si la Argentina produce o elabora cada vez más cocaína?

 

Lo que hubo, desde 2003 hasta ahora, más allá del crecimiento de los primeros años y decisiones elogiables, como la recuperación de la autoridad presidencial, una política consecuente a favor de la investigación de delitos de lesa humanidad y leyes correctas como la asignación por hijo y el matrimonio igualitario, es el ocultamiento deliberado de la realidad, algo que vamos a pagar todos, tarde o temprano.

 

Miguel Galuccio, el hombre que maneja YPF, es, quizá, uno de los mejores funcionarios de esta administración. Hace tiempo que viene diciendo que el precio de la energía en general, y de los combustibles en particular, en Argentina, deben ser mucho, pero mucho, más altos.

 

Mañana mismo, el precio de las naftas, incluida la marca YPF, subirá casi el 6%, lo que determinará un aumento acumulado de más del 25% en lo que va del año. Cuando se quiere tapar el sol con la mano, cuando a la demagogia pensada solo para ganar elecciones la alcanza la realidad, a las consecuencias de la crisis no las paga la Presidenta, quien en diciembre de 2015 se tendrá que ir a su casa. Ni siquiera sus ministros, quienes repiten las mentiras como si fuera un credo oficial. Por eso Cristina Fernández está ahora con la imagen negativa más alta de su historia.

 

Y todavía faltan un año y nueve meses.

 

Publicado en El Cronista

 


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