domingo, junio 05, 2005

Editorial: Por qué se desinfló Blumberg


Juan Carlos Blumberg, "sin aire"

Dentro de un par de horas vamos a discutir en el programa si Juan Carlos Blumberg dejó ser el gran vocero contra la inseguridad o si todavía la gente lo quiere y le cree, aunque ya no asista por decenas de miles a sus marchas.
Aunque mi rol en las polémicas es el de moderador, me adelanto a decir que creo que Blumberg empezó a "desinflarse" el día en que justificó el asesinato de Sebastián Bordón en manos de la policía, porque según él, el chico era violento y un poco raro.
Ese día apareció el verdadero Blumberg.
Y volvió a aparecer varias veces más: cuando no supo explicar por qué no pagaba los impuestos; cuando eligió a sus aliados entre la derecha más dogmática; cuando dijo que tenía amigos negros pero de alma blanca y cuando por lo bajo califica de zurdos a todos los que osan criticarlo o disentir con él (una larga lista entre los que incluye a los periodistas de Página 12, la revista Noticias, la desaparecida TXT y también a quien escribe éstas líneas).
Blumberg dejó de ser un fenómeno social y político porque la sensación de inseguridad disminuyó, pero también porque empezó a ser visto por muchos de los que lo apoyaron inicialmente como "parte del poder", y ya no como un papá desesperado que luchaba contra el poder para lograr más seguridad.
El verdadero Blumberg tiene poco que ver con el primero que llenó la Plaza de los Dos Congresos: no se mezcla con las Madres del Dolor, no acepta ponerse al lado o atrás de los familiares de las víctimas de Cromañón, no negocia su protagonismo y cree que los medios de comunicación solo sirven si él los puede utilizar como mejor le parece.
Blumberg todavía está enojado porque La Cornisa TV no puso en el aire un spot de la anteúltima marcha que lideró. El supone que su voz debe ser acatada, como si todos fueran sus empleados.
O estás con él o sos su enemigo.
Y solo te trata bien cuando te necesita.
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