lunes, enero 25, 2010

¿Pergolini se va de la Rock & Pop?



Mario Pergolini se iría de la radio en la que trabaja desde su fundación, hace 24 años, en desacuerdo con la venta de la emisora al empresario Raúl Moneta. El ex banquero acaba de comprar Rock & Pop junto con otro grupo de emisoras radiales que pertenecían al conglomerado mexicano CIE. Las más importantes son las FM Metro y Blue. La ida del conductor de Cuál es?, el programa más escuchado de la Argentina, se debería a tres razones. Una: no lo consultaron sobre la transacción. Dos: no está seguro de que le respeten su contrato, el mejor, por lejos, que haya firmado cualquier conductor radial. Y tres: Pergolini sospecha que detrás de la compra está la sombra del Dueño de la Argentina, el ex presidente Nestor Kirchner.

Ni lerdo ni perezoso Daniel Hadad ya le envió un emisario, quien le hizo una propuesta muy difícil de rechazar. Un cheque en blanco y una de sus FM para que haga lo que quiera. Tambien recibió una llamada de un muy alto directivo del Grupo Clarín. La idea, en este ultimo caso, sería ofrecerle la segunda mañana de la FM 100 junto a la posibilidad de transformar a esa emisora en una nueva Rock & Pop. El futuro de Pergolini es un enorme interrogante. Hay fuertes intereses políticos y económicos en juego.

¿Cómo van a llegar Néstor Kirchner y Cristina Fernández al final de su mandato?



Martín Redrado ya fue. El problema ya dejó de ser él, pero se avecinan otros más serios. Por ejemplo, ¿de dónde va a sacar el gobierno el dinero para que le cierren los números si no podrá utilizar, por lo menos hasta marzo, el zarandeado Fondo del Bicentenario? ¿Cómo va a gobernar, a partir de ahora, si después de la decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo ya no podrá usar los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) cada vez que quiera impulsar un proyecto, que podría no ser aprobado en el Parlamento? ¿Cómo van hacer, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner para gestionar, a partir de ahora, por consenso, si desde que empezaron con sus carreras políticas lo hicieron de prepo, sin los límites de una oposición parlamentaria o una justicia capaz de establecer límites básicos para que no se lleven el mundo por delante? ¿Estamos en presencia del final de la era kirchnerista, tal como la conocimos hasta ahora, si entendemos por era una manera de ejercer y abusar del poder?

A semejante problema para administrar se le suma la creciente inflación real, que algunos especialistas ya vaticinan como superior al veinte por ciento anual. ¿Con qué nivel de gobernabilidad se puede administrar un país que que convivirá con una alta inflación y los consabidos problemas de inseguridad, entre otros importantes conflictos? Y luego: casi todas las encuestas, menos las que encarga el propio Kirchner, demuestran que una buena parte de la sociedad no solo le retiró la confianza a este gobierno; también se está empezando a enojar cada vez más con los líderes de la oposición, a quienes les pide que “hagan algo” frente a las decisiones de la Presidenta y el verdadero Dueño de la Argentina. ¿Y qué deberían hacer los líderes de la oposición? Poner límites, sugerir alternativas y dejarle al gobierno una puerta abierta para que pueda gobernar con racionalidad y sin proponer locuras.

Un ejemplo: Sería mejor aprobar el uso de las reservas del Banco Central para fines predeterminados, que soportar otros instrumentos delirantes a los que Kirchner podría recurrir en busca de más dinero fresco y más caja para repartir a sus incondicionales. Es verdad que el matrimonio presidencial es el principal responsable del presente desbarajuste, pero también es cierto que faltan casi dos años para terminar el mandato de Cristina y es indispensable llegar a diciembre de 2010 en condiciones de mínima estabilidad política.

Quienes ejercen el poder actual están perdiendo el consenso en forma demasiado rápida. Y todavía no se ve en el horizonte quiénes estarían capacitados para tomar la posta. Es más: en los últimos días la supuesta impoluta figura de Julio Cobos empezó a sufrir los embates no solo de los K sino también de Mauricio Macri y Elisa Carrió, quienes se preguntan, junto a una buena parte de los argentinos, cuánto tiempo más el vicepresidente puede gozar del doble estándar de ser parte del gobierno y uno de los principales referentes de la oposición. Cobos, la Unión Cívica Radical, el peronismo disidente con Francisco De Narváez a la cabeza, pero también Macri, Carrió, Felipe Solá, Carlos Reutemann y todos los que tienen aspiraciones en el futuro inmediato deberían empezar a pensar en cómo va a quedar la Argentina cuando Kirchner deje de gobernar.

Publicado en El Cronista

miércoles, enero 20, 2010

A favor de Kirchner, Oyarbide y el matrimonio gay



En los últimos días, el ex presidente Néstor Kirchner se pronunció a favor del matrimonio entre homosexuales. Y Agustín Rossi, jefe de Bloque del Frente para la Victoria, admitió que apoyarían la medida en el recinto cuando se inicien en marzo las sesiones ordinarias.

Además, el domingo pasado el juez federal Norberto Oyarbide “salió del closet” y le confesó a una periodista de La Nación que hacía más de un año que era feliz con su pareja. Y que el haber asumido la realidad de su vida privada lo había hecho más libre y más sincero.

La decisión de Kirchner fue considerada oportunista e intencionada por la derecha ilustrada. Pensada para lograr el apoyo de los partidarios de la centroizquierda. Puede ser. De cualquier manera, se trata de un proyecto tan importante y tan favorable a los derechos civiles y las libertades individuales que debería ser apoyado por todos los que crean en la absoluta igualdad ante la ley, más allá de la elección y la condición sexual.

Que Kirchner se transforme en abanderado de la causa no lo hace mejor dirigente. Ni sepulta en el olvido la sospecha de que se enriqueció de manera ilícita, a pesar del súbito sobreseimiento del mismo Oyarbide.

A su vez, las sorpresivas declaraciones del magistrado no lo transforman en un juez valiente. Pero sií representan un fuerte avance en un ámbito donde la mayoría presenta discursos reaccionarios y conservadores, más allá de lo que hagan, después, en su vida cotidiana.

Oyarbide admitió, ante la recatada periodista de La Nación, que había blanqueado sus costumbres personales ante las personas que trabajan todos los días con él: desde los empleados de su juzgado hasta sus custodios, quienes lo suelen acompañar a casi todos lados.

El juez dio a entender que fueron sus inclinaciones privadas lo que motivó el juicio político del que zafó por un solo voto –el de un legislador menemista- el mismo día en que atacaron las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Pero eso no es verdad. Lo que disparó el juicio político fue el abuso de su condición de juez para proteger a un prostíbulo masculino en conexión con autoridades de la Policía Federal.

La postura de Kirchner y la revelación de Oyarbide ayudarán a muchos homosexuales que viven su elección como un calvario y todavía no asumen su condición frente a sus padres y a muchos de sus amigos.

Hasta no hace tanto, hubiese sido impensable que un diario como La Nación se hiciera eco de semejante noticia. También que un ex jefe de Estado apoyara abiertamente el matrimonio gay. Y ni que hablar de la aparición de un juez federal que a veces “desayuna con bronce” para hablar de su vida privada sin que nadie se lo preguntara.

Mejor. Bienvenidos todos al mundo real.

lunes, enero 18, 2010

El discurso de "El Loco" y la cruel batalla del peronismo por el poder



En la última entrevista concedida por Néstor Kirchner a Horacio Verbitsky, en las últimos ataques de Cristina Fernández, pero también en los argumentos de ultrakirchneristas como Aníbal Fernández y Diana Conti, hay una idea común y repetida. Una idea que sostiene, directa o indirectamente: "Nosotros somos el Bien. Somos progresistas que luchamos contra el Mal. Los recientes desbarajustes son producto de la Profundización del Modelo. Los que nos atacan son el Establishment. Conservadores de Derecha a los que les estamos impidiendo hacer nuevos negocios. Níngún gobierno llegó a tanto como el nuestro. Ahora nos están pasando la factura".

Los “logros históricos” donde se asienta el discurso del hombre a quien uno de sus incondicionales, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, acaba de adjetivar como “El Loco”, son los siguientes:

. El cambio de una Corte Suprema de Justicia transera y de mayoría automática por otra más eficiente, más autónoma y más responsable que la anterior.

. Su política de derechos humanos.

. La eliminación de las Administradoras de Fondos de Pensión para Jubilados y Pensionados (AFJP).

. La lucha contra el campo.

. La aplicación de la Ley de Medios.

. El fútbol para todos.

. La implementación del Ingreso “Universal” por hijo.

Solo el histórico cambio en la Corte y la fuerte voluntad política para empujar la continuación de los juicios por delitos de lesa humanidad podrían ser reconocidas como medidas de fondo, positivas y progresistas, éticas y ejemplares. Todas las demás tuvieron de progresista solo el marketing. Porque sus efectos no permiten concluir que mejoró, en la práctica, la situación de los jubilados y pensionados, la de los pequeños y medianos productores del campo en detrimento de los grandes productores sojeros, lecheros o ganaderos; la vida de aquellos que miraban fútbol antes de romper el contrato con la empresa que lo explotaba o la de quienes empezaron a cobrar el beneficio social de manos de distintos intermediarios.

Es más: la política económica que se implementó desde el final del gobierno de Néstor Kirchner y que se prolongó hasta ahora generó tres millones de pobres más, un aumento considerable de desocupación y de todos los fenómenos asociados con la pobreza y el desempleo. Es decir: una peor educación y el constante crecimiento de los casos de inseguridad.

Tampoco se pueden considerar progresistas los innumerables hechos de corrupción que contaminaron y siguen contaminando a las administraciones de Kirchner y Cristina Fernández.

“La corrupción no es progresista. Y el veto de la Presidenta a la Ley de Glaciares tampoco. Más bien expresa el compromiso del gobierno con los grandes grupos económicos multinacionales que se llevan nuestros minerales y las remesas de dinero que producen esos minerales también”, me dijo antes de fin de año Fernando Pino Solanas. Y el ex kirchnerista Miguel Bonasso piensa exactamente lo mismo.

Puede ser que el matrimonio presidencial se haya enamorado de su propio discurso. Y no es descabellado pensar que el jefe de Gabinete lo repite aunque no se lo crea. Porque trabaja de eso y es lo que mejor le sale.

Pero el reparto discrecional de los fondos del Estado a los incondicionales no es progresista, ni ético ni justo. La pretensión de imponer cada medida sin consensuarlo con la oposición no es una muestra de autoridad, sino puro autoritarismo. Los desbarajustes monumentales como los que disparó el innecesario conflicto con el campo y la creación prepotente del Fondo para el Bicentenario muestran que el matrimonio presidencial no gobierna con sentido común, sino a través de impulsos irracionales.

Fellner mostró parte de esa irracionalidad, cuando les dijo a sus pares de la oposición que si le proponía al ex presidente una negociación para desplazar a Martín Redrado y discutir en el Parlamento el Decreto de Necesidad y Urgencia del Fondo del Bicentenario "el loco lo echaría a patadas".

A Kichner lo llaman en secreto El Loco, Locatti o Badman.

Alberto Locatti fue el cómico que en 1980 arrojó a su mujer por la ventana y estuvo seis años preso por eso. Uno de los que lo llamaba Locatti es Sergio Massa, ex jefe de Gabinete y actual intendente de Tigre. Fue una manera de vengarse de dos sobrenombres que le puso Kirchner a él. Uno fue Massita. Y otro Rendito, por Jorge Rendo, director de Relaciones Intitucionales de Clarín. Al último, el ex mandatario lo empezó a usar para que sus incondicionales supieran que, según él, el intendente “jugaba para el Grupo”. Massa le devolvió la gentileza dos meses antes de su ida del gobierno: le empezó a llamar Badman.

Badman significa hombre malo, en inglés. Pero todos entienden que así sonaría Batman, el hombre murciélago, en la voz de Kirchner, por su evidente dificultad para vocalizar.

Así de crueles son en el peronismo cuando empiezan a olfatear la pérdida de poder.

Y no hay "discurso progresista" que pueda disimularlo.

Publicado en El Cronista

lunes, enero 11, 2010

Diez claves para entender el tremendo desbarajuste del Fondo del Bicentenario



1. Desde 1987, cuando fue elegido intendente de Río Gallegos, Néstor Kirchner no conoce otra manera de gobernar que no sea bajo el imperio de la emergencia y la excepcionalidad. (Esto es: por encima de los parlamentos, la justicia, la opinión de la oposición y la denuncia de los medios).

2. Al Fondo del Bicentenario, el gobierno intentó ponerlo en marcha así: de prepo. Sin el visto bueno del presidente del Banco Central, Martín Redrado. Sin la previa e imprescindible consulta al Congreso. (Al contrario de lo que afirma Kirchner, el uso de reservas por 10 mil millones de dólares para pagar por anticipado parte de la deuda externa tuvo el respaldo del Parlamento, que así rodeó de legitimidad la audaz decisión del ex presidente).

3. El desprolijo lanzamiento del Fondo del Bicentenario es hijo de la necesidad. El gobierno cada vez gasta más e ingresa menos. Y los 6.500 millones de dólares iban a ser utilizados para tapar agujeros y hacer anuncios rimbombantes, como parte del plan del kirchnerismo para perpetuarse en el poder una vez que Cristina Fernández termine su mandato.

4. La decisión de la jueza María José Sarmiento de no permitir el uso de las reservas debe ser entendida como un intento de colocar el conflicto donde se debe resolver: el Congreso de la Nación.

5. Tanto la negativa de Redrado, como la convocatoria del vicepresidente Julio Cobos para que el Senado se expida, no están exentas del mínimo aprovechamiento político que implica el aparecer como dirigentes capaces de poner freno a la prepotencia de Kirchner. (Aún cuando sea así, es evidente que, en esta confusa pelea, aparecen del lado de "los buenos": el respeto a las leyes y los procedimientos necesarios cuando se trata de tomar dinero del Estado).

6. Cristina Fernández y Néstor Kirchner se hubieran evitado todo este escándalo si hubiesen sido más prolijos. Habrían podido apartar a Redrado con la mera convocatoria a una Comisión Especial del Senado, aún cuando este organismo le hubiera recomendado no despedirlo. Habrían podido convencer a parte de la oposición con los mismos argumentos que utilizó Mario Blejer para "vender" la idea al matrimonio presidencial.

7. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, presentó a la reacción de la oposición y la justicia como una "resolución 126". En realidad, sus consecuencias inmediatas podrían ser peores. Fernández aludió así a una supuesta conspiración de Cobos, Eduardo Duhalde y algunos grupos económicos que en julio de 2008 "se habrían juramentado" para destituir al gobierno legítimamente elegido. Pero la incertidumbre de cómo sigue la película del Fondo del Bicentenario podría repercutir en el pequeño y especulativo mercado financiero argentino en los próximos días.

8. Fuentes bien informadas insisten en que la Cámara en lo Contencioso Administrativo le daría la razón a la Presidenta y convalidaría los dos Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU): el que sirvió para echar a Redrado y el que le permite usar las reservas para pagar la deuda o para cualquier otra cosa. Las mismas fuentes suponen que el caso seguirá hasta la Corte Suprema de Justicia, donde la mayoría de sus miembros estarían más cerca de la opinión de la jueza Sarmiento.

9. El tremendo nuevo desbarajuste demuestra que el gobierno está perdiendo poder político con suma velocidad. Tres años atrás, hubiera impuesto la misma medida sin costos ni consecuencias dramáticas. Hoy nadie le podría asegurar a Kirchner que tiene la batalla ganada.

10. Una pregunta pertinente es si Kirchner, ante una eventual derrota, sería capaz de reaccionar como lo hizo horas después del voto no positivo de Julio Cobos. Aquel día de furia, el ex mandatario presionó con toda su energía para convencer a su mujer de que debía abandonar el gobierno ante el embate del Partido Destituyente conformado, según él, por Duhalde, Cobos, Clarín y decenas de actores secundarios. No es ocioso recordarlo. La psicología política y personal de Kirchner lo muestra como un hombre que pretende, una y otra vez, imponer sus decisiones, aunque no lo haya logrado en la primera oportunidad.

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lunes, enero 04, 2010

El Dueño, los argentinos y la verdad



Hace 20 años que escribo libros de investigación periodística, pero ninguno ha tenido el impacto de El Dueño. Lo empecé a sospechar a las pocas horas de su salida, cuando una colega escribió en su página que había escuchado en un día, en tres situaciones distintas, y en diferentes ámbitos, hablar del libro como si lo tuvieran incorporado a su vida. Y lo terminé de confirmar la noche del último martes del año, cuando un mozo de la pizzería Banchero, de la avenida Corrientes, no solo me informó que lo había terminado de leer. También me hizo varios comentarios que demostraban que, en efecto, lo había leído con detenimiento y voracidad. Cuando mencioné el hecho a los directivos de la editorial Planeta, el más experimentado, me respondió: “El Dueño ya no es más tu libro. El Dueño ha sido elegido por los argentinos como un símbolo para expresar su sentimiento frente la situación política”.

El primer libro que escribí se llama Por qué cayó Alfonsín (El nuevo terrorismo económico) y fue uno de los mas vendidos del año 1990 porque intentaba responder a la pregunta sobre las causas de la salida anticipada del ex presidente. Los Dueños de la Argentina (I) fue publicado en 1992, meses después de Robo para la Corona, el emblemático libro de Horacio Verbitsky. Lo recuerdo, entre otras razones, porque la generosidad de Horacio permitió que varias veces nos entrevistaran juntos, y los encargados de ventas de las dos editoriales que los publicaron confirmaron el desusado fenómeno: muchos argentinos pedían los dos libros juntos. El motivo aparente era que Robo… se había transformado en la revelación más profunda sobre la corrupción del Estado copado por el menemismo. Y Los Dueños de la Argentina (I) fue tomado como la investigación que denunciaba a los empresarios más poderosos del país y sus irregulares vínculos con ese Estado.

Las decenas de conversaciones que vengo manteniendo con los lectores de El Dueño en la radio, en la calle, en las librerías, en las presentaciones y en la playa me permitieron reconstruir las razones de un fenómeno que trasciende al libro y a quien lo escribió, y que revela una mirada crítica hacia Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, y todo lo que representan.

Es obvio que Kirchner maneja un inmenso poder. Más poder que cualquier otro presidente en la historia reciente de la Argentina. Pero la mayoría de los argentinos con los que hablé tienen la certeza de que, además de poderoso, es un individuo malo y vengativo. Muchos me preguntaron con insistencia si no había sufrido amenazas físicas. Algunos me sugirieron que era un inconciente y que estaba loco al publicar semejante denuncia. Y unos cuantos miraron a mi alrededor, me guiñaron un ojo y me quisieron sacar de mentira a verdad: “Dale, ¿dónde tenés la custodia?”.

lunes, diciembre 28, 2009

Las razones ocultas de la movida de Duhalde



El ex presidente Eduardo Duhalde no lanzó su candidatura ahora porque es un atolondrado. Tampoco porque su odio contra Néstor Kirchner lo haya enceguecido. Lo hizo después de mirar encuestas y estudiar la situación de cada uno de los aspirantes a suceder a Cristina Fernández. Luego de un pormenorizado análisis concluyó:

*Que su imagen negativa era todavía demasiado alta como para tener alguna chance de ser elegido presidente en elecciones libres, pero que bajaba cuando lo empezaban a considerar como el único dirigente capaz de frenar a Néstor Kirchner.

La frase que Duhalde le atribuye a un productor ganadero (“Usted puso al 'loco', ahora usted lo tiene que sacar”) parece interpretar los deseos de una buena parte de la sociedad. Y él la usa cada vez que puede para explicar por qué hoy se puso de nuevo el traje de candidato, después de asegurar que jamás volvería a intentarlo.

*Que Carlos Reutemann no quiere presentarse, porque está casi seguro que será derrotado por el vicepresidente Julio Cobos. Además, Duhalde registró otro dato: que mucha gente no vislumbra a Lole con las agallas suficientes como para enfrentar el poder kirchnerista. Y que esto último le estaría provocando al santafecino una leve pero persistente baja en la intención de voto para 2010.

*Que a Mauricio Macri le empezaron a entrar las balas K, que la candidatura de Mario Das Neves todavía no picó y que Felipe Solá podría ser un buen compañero de fórmula, pero no el hombre capaz de suceder a Cristina Fernández de Kirchner.

En este contexto, Duhalde se ve con grandes chances. Y sabe que uno de los pocos con capacidad de impedirlo es Francisco De Narváez, el único dirigente que puede poner sobre la mesa el antecedente de haberle ganado un mano a mano a Néstor Kichner. El diputado nacional ya dijo que su prioridad, por ahora, es la gobernación de la provincia de Buenos Aires, pero que no descartaba la posibilidad de presentarse como candidato al Premio Mayor. “¿Qué juez de la Argentina se atrevería a dictaminar que Francisco no puede ser Presidente por haber nacido en Colombia, si le gana las internas a Kirchner y demuestra que es el mejor candidato del Partido Justicialista?”– se preguntó la semana pasada alguien que habla con De Narváez varias veces por semana.

Duhalde quiere sacar de la cancha al empresario con el argumento de que no se puede violar la Constitución Nacional solo por el deseo de ser Presidente. Y De Narváez opina lo mismo que Macri, Solá, Das Neves y el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. Que el ingreso de Duhalde a la pelea beneficia, primero, al propio Kirchner, porque vuelve al patagónico más competitivo por dos vías. Una: la dispersión del voto anti-K. Y dos: el hecho de que muchos argentinos, entre dos ex presidentes que “no aman”, terminen votando a Néstor, por descarte.

Duhalde sabe que es posible que no le vaya bien. Pero disfruta del alboroto que acaba de provocar con su movida. Supone que, en el peor de los casos, se transformará en uno de los dirigentes más influyentes de los próximos años. Sea como “garante” de la estabilidad de un gobierno conducido por la oposición, o como un hombre de consulta de la nueva administración peronista.

Publicado en El Cronista

martes, diciembre 22, 2009

Feinmann: De filósofo seudoprogresista a alcahuete del poder



De todos los chupamedias del poder, los que me resultan más despreciables son los que usan su inteligencia y su pluma para ejercer la alcahuetería superficial. Debo aceptar que durante un tiempo me resistí a colocar a José Pablo Feinmann en esa categoría, pero el agresivo artículo que escribió el pasado domingo 13 de diciembre, en Página 12, me terminó de convencer.

Feinmann, uno de los chupamedias K más inteligentes, quien cobra un importante sueldo del muy interesante canal Encuentro, metió todo y a todos en su misma bolsa de envidia y resentimiento. Así, me colocó junto a Joaquín Morales Solá, Edi Zunino y Marcos Aguinis en el bando de “los enemigos” que escriben libros y a los que “les brota la basura por todos sus poros”. Pareció muy enojado por el éxito de ventas de lo que considera libros “anti-K”. Levantó su dedo (derecho) y dictaminó que todas las obras citadas estaban escritas por “periodistas con un tufillo aventurero. Gente que no ha demostrado talento ensayístico ni atesorado prestigio intelectual a lo largo de los años”.

Para empezar, alguien le debería decir a Feinmann, de una buena vez, que no escribe tan bien como supone. El término “talento ensayístico” me exime de mayores comentarios.

Para seguir, es increíble que un intelectual de su trayectoria no registre la diferencia entre un panfleto como el de Aguinis, un libro de autoayuda como los que citó en su nota, una recopilación de columnas como las de Morales Solá y las investigaciones periodísticas de Zunino y de quien esto escribe. Es más: es inconcebible que no reivindique a la investigación periodística como uno de los instrumentos más nobles para fortalecer el sistema democrático.

Y para completar la idea, confirmé, a través de fuentes confiables, que el estudioso de las ideas ajenas no se tomó ni siquiera el trabajo de leer por arriba "El Dueño". Si lo hubiera hecho, habría comprobado que se trata de una investigación periodística de más de 500 páginas, muy lejos de los instant books con los que quiso emparentar mi trabajo. Eso me sirvió para confirmar que Feinmann no tiene la mínima honestidad intelectual, la que aconseja, entre otras cosas, leer un material antes de calificarlo de basura.

De inmediato me pregunté sobre los verdaderos motivos de su miserable ataque.

¿Qué es lo que hace que un pensador comprometido con esta gestión, de repente, haga el trabajo “sucio” de “tirar estiércol” a periodistas que informan, denuncian e investigan, igual que lo hicieron durante el gobierno de Carlos Menem, Fernando De la Rúa o Eduardo Duhalde?

¿Es solo la admiración personal que un día Feinmann confesó que sentía por Cristina Fernández, cuando lo invité a Hemisferio Derecho, el programa que conduzco en Canal á?

Sabía que Néstor Kirchner no hablaría de "El Dueño" por dos razones. Una: para no generar todavía más revuelo alrededor del libro. Y dos: para evitar responder sobre su presunto enriquecimiento ilícito, entre otras causas que lo comprometen. Sabía también que el kichnerismo tenía pensado utilizar a su bandita de periodistas paraoficiales para desacreditar el trabajo, pero que la movida no había tenido éxito porque la mayoría coincidía en que "El Dueño" estaba apoyado en una larga investigación. Así, cuando la operación basura contra el libro estaba cayendo por su propio peso, irrumpió la intrincada pluma de Feinmann. Incluso, en su desagradable nota, el intelectual termina aceptando que “hay corrupción en este gobierno”.

Pero, entonces, ¿a qué obedece la extemporánea reacción de Feinmann? ¿A un pedido de Néstor y/o Cristina? ¿A una necesidad propia de devolver, de algún modo, lo que recibe del Estado que hoy maneja el poder de turno?

Mientras sigo buscando respuestas a su acción, leo que Feinmann termina justificando la corrupción K porque “el horrible fascismo que está armándose es mucho, pero mucho peor” (N. del A.: ¿Quién le habrá aconsejado a Feinmann que para enfatizar las ideas hay que repetir las palabras?)

¿Qué nos quiere decir, de verdad, José Pablo? ¿Qué un poco de corrupción está bien, solo porque el tipo que la apaña es más parecido a todos nosotros que un dinosaurio como Abel Posse?

Me encantaría que Feinmann usara sus neuronas para responder por qué sigue defendiendo, con argumentos tan retorcidos, a un gobierno que se presenta como de izquierda pero que, en realidad, es de derecha.

Son preguntas muy sencillas:

¿Es progresista un gobierno que tolera y apaña la corrupción?

¿Es progresista un gobierno que ayudo a “incorporar”, durante los últimos tres años, tres millones de pobres?

¿Es progresista un gobierno que le deja la bandera de la lucha contra la inseguridad a la derecha, aún cuando sabe que las principales víctimas de los delitos son los que menos tienen?

¿Es progresista un gobierno que no hace caso a los jueces, y que no tolera las críticas y las denuncias que involucran a sus funcionarios?

¿Es progresista un gobierno que reparte los fondos del Estado de manera discrecional?

Feinmann forma parte del nuevo autoritarismo ideológico de la pseudoizquierda, que ve como representante de la derecha a todo aquel que no apoya de manera incondicional a Néstor y a Cristina.

Por si no tiene tiempo de leer un libro de más de 500 páginas como "El Dueño", aprovecho para informarle que participé de las primeras marchas convocadas por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, voté al candidato del Frente para la Victoria en 2003, aplaudí la conformación de la última Corte Suprema de Justicia que impulsó el ex presidente, e ingresé junto a miles de personas a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) el 24 de marzo de 2004, convencido de que, hasta ese momento, ningún gobierno había realizado más para aclarar los delitos de la dictadura que el de Néstor Kirchner.

De todos los chupamedias del poder, los que más me repugnan son los que usan su inteligencia para justificar lo injustificable. Son los peores. Porque se escudan en su supuesto prestigio para decir y hacer cualquier cosa. Y además son baratos: los compran con un programa de televisión, o con una palmadita oficial en la espalda, el toque justo para engordar su enorme ego.

Publicado en Perfil.com

Oyarbide lo hizo



El pasado 22 de noviembre El Cronista anticipó que el juez Norberto Oyarbide podría estar distrayendo a la opinión pública con el caso de Ciro James y los remedios truchos, para disimular el futuro sobreseimiento de Néstor Kirchner en la causa que se le sigue por presunto enriquecimiento ilícito. Lamentablemente, el adelanto noticioso fue confirmado ayer.

Oyarbide ya había anticipado su conducta al rechazar como querellante al particular que lo denunció y también al aceptar como perito de parte al mismísimo contador de Kirchner, Víctor Manzanares. Es decir: el hombre que hubiese sido condenado junto a Kirchner como cómplice de la alteración de su declaración jurada, si se hubiera probado que el ex presidente mintió.

Oyarbide habló con algunos medios para informar que los peritos contables pertenecen a la Corte Suprema, con el claro objetivo de involucrar al alto tribunal en su polémica decisión. Pero fuentes seguras de la Corte anticiparon que el hecho de que participaran esos peritos no implica un aval del cuerpo a la controvertida decisión. Otras fuentes seguras, en este caso pertenecientes a otro juzgado federal, informaron que Oyarbide se habría reunido con Kirchner por lo menos una vez durante el último mes, aunque no pudo precisar el contenido de la supuesta conversación. La decisión de Oyarbide no implica necesariamente el cierre de la causa. A partir de este momento la Cámara podría ordenarle reabrirla, ante la evidente velocidad con la que el juez desincriminó al ex presidente.

Kirchner ya fue investigado por enriquecimiento ilícito y sobreseído por el juez Julián Ercolini. Este magistrado aclaró, en los fundamentos de su fallo, que su investigación llegaba solo hasta 2004. También lo investigó Rodolfo Canicoba Corral. A este magistrado la Cámara le pidió que fuese más riguroso.

El fiscal que entendió y entiende en las tres causas se llama Eduardo Taiano. Sus amigos dicen que todavía le dura el susto de cuando secuestraron a su hijo y lo liberaron de inmediato, en el medio de uno de los juicios. Ayer hablé por teléfono con él. Le pregunté si iba a apelar la decisión de Oyarbide. Sentí que me estaba tomando el pelo. “Todavía no fui notificado”, dijo.

Dos capítulos de El Dueño ("La venganza del boludo" y "El arreglo") habían sido aportados como prueba, ayer al mediodía, por diputados de la Coalición Cívica, con la intención de ampliar la denuncia y evitar que Oyarbide cerrara la investigación.

En el primero, Eduardo Arnold, ex vicegobernador de Santa Cruz, involucra a Kirchner en un asunto de coimas. En el segundo se detalla cómo tres altos directivos de la AFIP se tomaron un avión a Río Gallegos para "arreglar" la declaración jurada del ex presidente. Los legisladores no tuvieron suerte.

Publicado en El Cronista
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