Algo huele mal y no es el humo

La caída de la imagen positiva de la Presidenta en las encuestas puede transformarse en una señal de alarma para que el Gobierno reaccione y empiece a cambiar de verdad, o puede convertirse en un disparador negativo, capaz de enojar a los que mandan y hundirlos más en un laberinto psicológico sin salida.
Si la administración reacciona bien, y empieza a cambiar de verdad:
- Acordará con el campo de buena manera, y será bien visto por la sociedad.
- Se hará una seria autocrítica por su reacción tardía frente a la quema de pastizales, y trabajará para evitar que vuelva a suceder.
- Presentará un nuevo índice de inflación, más confiable, y tomará las medidas de política económica adecuadas para que el costo de vida no se desmadre.
- Pedirá la renuncia de funcionarios crispados como Guillermo Moreno, y escuchará a especialistas más moderados y preparados para salir del problema inflacionario y de la crisis energética.
- Se hará una seria autocrítica por su reacción tardía frente a la quema de pastizales, y trabajará para evitar que vuelva a suceder.
- Presentará un nuevo índice de inflación, más confiable, y tomará las medidas de política económica adecuadas para que el costo de vida no se desmadre.
- Pedirá la renuncia de funcionarios crispados como Guillermo Moreno, y escuchará a especialistas más moderados y preparados para salir del problema inflacionario y de la crisis energética.
Pero si reacciona mal:
- Seguirá buscando culpables fuera de la administración, como el campo y los medios de comunicación.
- Continuará su guerra abierta contra Clarín a un costo demasiado alto, no ya para el kirchnerismo, sino también para el país.
- Doblará la apuesta en el medio de la negociación con el campo, y polarizará otra vez a la sociedad.
- Convertirá a la Argentina en un campo minado, y la llevará a un estado de crispación social cuyas consecuencias finales son difíciles de predecir por su magnitud.
- Continuará su guerra abierta contra Clarín a un costo demasiado alto, no ya para el kirchnerismo, sino también para el país.
- Doblará la apuesta en el medio de la negociación con el campo, y polarizará otra vez a la sociedad.
- Convertirá a la Argentina en un campo minado, y la llevará a un estado de crispación social cuyas consecuencias finales son difíciles de predecir por su magnitud.
Ojalá que la Presidenta y el ex presidente sean concientes de la encrucijada que enfrentan ahora mismo.

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