Un callejón sin salida

El Gobierno no quiere (ni puede) dar el brazo a torcer y volver para atrás el aumento de las retenciones móviles que antes del 11 de marzo eran del 35 por ciento y ahora son del 44 por ciento.
Y los dirigentes del campo no quieren (ni pueden) aceptar otra oferta que no implique volver a la situación anterior a la decisión del 11 de marzo.
Fuentes del gobierno dicen que no pueden hacerlo porque esto sería parecido a la claudicación de Raúl Alfonsín frente a los carapintadas en Semana Santa. Una “claudicación” que, dicho sea de paso, determinó el principio de la salida anticipada de ese gobierno menos de dos años después.
Y los directivos del agro afirman que si no suspenden o levantan las retenciones no van a poder evitar que los pequeños productores autoconvocados decidan un masivo corte de rutas por tiempo indeterminado.
Así lo reconoció el gobernador de Chaco Jorge Capitanich frente al presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, y el vicepresidente de la Federación Agraria, Pablo Orsolini, en el único corte publicitario que tuvo La Cornisa TV ayer.
- Si volvemos para atrás perdermos toda autoridad política. Tenemos pensado anunciar mañana una compensación cuyo valor será igual y hasta mayor que lo que el pequeño productor ganaba antes del 11 de marzo- explicó Capitanich.
- Si las retenciones no se suspenden, no podemos garantizar el levantamiento del paro y los cortes- argumentó Miguens.
Hoy el Gobierno anunciaría la compensación. Pero por lo menos una parte de la dirigencia del campo la rechazaría.
En este marco, la convocatoria oficial a la Plaza de Mayo echará más gasoil al fuego.
Hacia adentro, la administración Cristina Fernández de Kirchner empieza a presentar fisuras: ya hay quienes hablan de un nuevo gabinete una vez que termine el conflicto. Según estas fuentes, el ministro de Economía Martín Lousteau y el canciller Jorge Taiana serían reemplazados. Y le ofrecerían el ministerio de Relaciones Exteriores nada menos que a Roberto Lavagna, a quien le encargarían terminar de negociar la deuda con el Club de París.
Pero, en el medio del problema político más grave desde 2003, ese futuro parece demasiado lejano.

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