domingo, marzo 30, 2008

Diálogo ya


La penosa imagen del piquetero de choque Luis D'Elía pegándole a un hombre en Plaza de Mayo, y la del paciente que no llegó al hospital y murió de un ataque cardíaco porque un piquete de productores rurales en Córdoba no dejó pasar a la ambulancia son las fotos más impúdicas de un conflicto que está llenando de angustia a todos los argentinos.
Como siempre sucede en la vida, los fundamentalistas de este gobierno y también los fundamentalistas de un sector del campo se creen los dueños de la verdad, y no tienen ni el equilibrio ni el coraje político para escuchar a la otra parte y ponerse de acuerdo.
El Gobierno tiene razón cuando sostiene que las retenciones son un instrumento para evitar que el sachet de leche cueste 12 pesos, el kilo de asado 45 pesos y el kilo de pan 10 pesos, pero se trata de una verdad a medias, porque los argentinos no consumimos masivamente soja y el precio de ese alimento no tiene porqué ser regulado por las retenciones.
El Gobierno tiene razón cuando afirma que las retenciones son un instrumento de política económica para redistribuir la riqueza. Lo que no dice es que el dinero que se recauda por las retenciones no vuelve a los pueblos donde se produce leche, carne y soja, sino que se distribuye en base a obediencia política y amiguismo con el poder.
Los hombres de campo tienen razón cuando sostienen que las retenciones móviles le ponen un techo a la rentabilidad que desalentará la producción y resulta casi confiscatorio, pero deberían desalentar los cortes de ruta, porque está generando una disparada de precios y un desabastecimiento que le está saliendo al campo y al país mucho más del dinero del que están negociando hoy en la mesa de diálogo.
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