lunes, septiembre 17, 2007

Detrás de la cara destrozada


Detrás de la cara destrozada de Charly, incluso detrás de la exclusiva de La Cornisa, hay una historia triste para contar. Lo primero: aclarar que fue un llamado desesperado de un familiar muy cercano al artista lo que facilitó el contacto para la nota. Lo segundo: García será un caprichoso, un “profesional del escándalo” y todos los adjetivos parecidos que a cualquiera se le antoje agregar, pero la pura verdad es que le rompieron la cara de una forma brutal e imperdonable.
Así como el talento, la genialidad y todas las canciones que Charly nos regaló a los argentinos no alcanzan para justificar sus desplantes, tampoco sus antecedentes sirven para aceptar con naturalidad que lo caguen a palos los mismos organizadores que ganan plata con las presentaciones del músico.
A Charly le duele el alma.
Me lo dijo antes de empezar a grabar, en el eterno caos de su habitación de siempre, donde semanas atrás se trenzó a las piñas con su hijo Miguel, en medio de una discusión por un departamento y un dinero cuyos detalles no le aportan nada al asunto de fondo.
Charly está quebrado, y los chupasangre de siempre lo olfatean igual que los tiburones hacen con la sangre.
Para los inescrupulosos que sólo ven detrás de García dinero seguro, es negocio contratarlo sin firmar un solo papel y después sacárselo de encima con cualquier nuevo escándalo que lo justifique.
Charly siempre empieza a tocar más tarde, y quienes pagan la entrada para verlo lo saben y parecen aceptarlo.
El lunes pasado, en La Trastienda, Charly sólo quiso hacer un par de bises, y uno de los organizadores le respondió primero con un golpazo en la cara a su asistente y después con unos cuantos más al propio músico, quien esta vez no pudo ni siquiera usar sus manos para evitarlo ni para responder.
Quienes lo contrataron sin contrato no le enviaron un médico, y García tuvo que ser atendido -varias horas después- por el equipo de salud de la Presidencia de la Nación.
En este sábado de lluvia, a esta hora, la cara de Charly sigue hinchada, pero ya se le pasará.
Lo que no cura tan rápido es la herida del cuore, por más sustancias químicas que use para lograrlo.
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