La oposición da lástima
La oposición argentina da lástima. Carrió y Lopez Murphy no se pusieron de acuerdo sólo porque Macri se negó a aceptar unas disculpas a medias de la candidata a Presidenta, quien había dicho que el jefe de Gobierno electo de la ciudad era su límite moral. “Es la dueña de la moral que ella construyó en su cabeza, pero también es la dueña de la soberbia ciega, porque se caga en el 60 por ciento de los votos que logró Mauricio en segunda vuelta”, me dijo un dirigente de Pro, que ya no la aguanta ni para tomar un café.
Parece que Lilita estaba dispuesta a hacer una declaración más o menos lavada, pero Macri se plantó. (Y de paso evitó la posibilidad de que a Carrió y compañía les fuera más o menos bien, porque pueden ser competidores en el futuro).
¿Qué se puede decir de Roberto Lavagna? “Qué es un pavo real, pero sin votos”, opinó un kirchnerista que lo sufrió como compañero de gabinete y lo conoce demasiado bien. Lavagna estaba convencido de que este era el tiempo de un líder mesurado, con un estilo europeo, que habla sin levantar el tono y se muestra con un altísimo grado de conocimiento.
El ex ministro de Economía, en efecto, se cree un elegido. Y está demasiado enamorado de sí mismo como para enterarse de que para ganarle al oficialismo debería haber hecho alianzas con quienes podría haber acordado lo mínimo. En su oficina hay un cuadro espejado. Y él siempre se sienta enfrente. A veces desvía la mirada de la cara de su interlocutor y se mira a sí mismo, frente a ese espejo improvisado.
¿Y qué se puede agregar del peronismo disidente?
Dinosaurios políticos como los Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Carlos Menem y el resto del “peronismo disidente” tienen la magia de llenar de votos a Cristina y su marido, sólo por comparación de fotos y videos.
Dinosaurios políticos como los Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Carlos Menem y el resto del “peronismo disidente” tienen la magia de llenar de votos a Cristina y su marido, sólo por comparación de fotos y videos.
Esta hoguera de vanidades berreta tiene lugar cuando ni siquiera empezaron a discutir qué país proponen los que no quieren a este Gobierno. (Gobierno que perdió su virginidad en materia de corrupción, que no comulga con la libertad de expresión y que puede ser considerado oportunista, demagógico y sin visión de futuro).
Las elecciones nacionales de octubre serán muy aburridas, y los periodistas vamos a decir más de una vez que la Argentina tiene la clase política que se merece. La primera parte de la Administración Cristina presentará un escenario en el que la prensa deberá ocupar, aunque no corresponde, el mismo lugar que tuvo durante la época de Menem, quizá el gobierno democrático más corrupto de la historia.
Publicado en www.hipercritico.com


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