martes, abril 10, 2007

Pastillas para entender


Jorge Sobisch

1. Ya nada será lo mismo.
Ya nada será lo mismo desde la inédita y multitudinaria marcha de ayer en repudio a la muerte del maestro Carlos Fuentealba. Ni el debate sobre educación, ni la campaña electoral, ni la mirada sobre el Presidente, ni la imagen de los sindicatos oficialistas, ni la conciencia de la sociedad. La muerte de Fuentealba podría generar una nueva conciencia sobre un país que se estaba suicidando porque ignoraba la importancia de la educación.
2. Jorge Sobisch ya fue. No importa tanto si renuncia mañana o pasado, o se va cuando termine su mandato. El asesinato del maestro, la presencia en las filas de sus fuerzas de seguridad de un policía delincuente que debía estar en la cárcel y no en las calles, y su discurso de derecha lo alejan de la sociedad, de su candidatura presidencial y de su rol como gobernador. Es sólo una de las consecuencias del crimen.
3. Volvió el Presidente. Tuvo que salir a hablar, empujado por aliados incondicionales como Hebe de Bonafini y Hugo Yasky, titular de CTERA. Quiso aprovechar el momento para diferenciarse de Sobisch, Mauricio Macri y Juan Carlos Blumberg. Pero la gente ya sabe que en Santa Cruz, su provincia, también hay conflicto docente y que hace pocos días calificó de "extorsionadores" a esos maestros. La provincia está militarizada y hay gendarmes en las escuelas de Río Gallegos. La crisis también lo tocó a él, aunque no quiera reconocerlo.
4. Miserables. Todavía su familia no terminó de despedir a Fuentealba, y la mayoría de los políticos aprovecha para hacer campaña o despegarse del costo político de su muerte. De derecha a izquierda, no importa el tono, sólo basta revisar las declaraciones de casi todos.
Parece que no entendieron nada.
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