Pastillas para entender a la Argentina
Momento en que hieren a Carlos Fuentealba.
El asesinato del maestro Carlos Fuentealba, la miserable energía que ponen todos los líderes políticos para deslindar su responsabilidad sobre esta muerte y la certeza de que el año electoral transformará a los competidores en máquinas de poder, me llevó a inaugurar ahora mismo una sección a la que llamaremos Pastillas para entender a la Argentina.
En simultáneo
Las pastillas para entender serán escritas con un lenguaje sencillo y directo, y serán publicadas en el blog y en Hipercrítico.com de manera simultánea.
Quién mató a Fuentealba
No quedan dudas de que al querido maestro Carlos Fuentealba lo asesinó el policía de civil José Darío Poblete, pero está claro que él fue sólo el autor material. Hay otros responsables y tienen nombre y apellido.
En simultáneo
Las pastillas para entender serán escritas con un lenguaje sencillo y directo, y serán publicadas en el blog y en Hipercrítico.com de manera simultánea.
Quién mató a Fuentealba
No quedan dudas de que al querido maestro Carlos Fuentealba lo asesinó el policía de civil José Darío Poblete, pero está claro que él fue sólo el autor material. Hay otros responsables y tienen nombre y apellido.
Jorge Sobisch
Es el principal. El más directo.
Porque ordenó desalojar la ruta y no pidió que las fuerzas de seguridad se abstuvieran de tirar a matar.
Porque permitió que siguiera en las filas de la policía brava de Neuquén un hombre que había sido condenado en noviembre pasado a dos años de prisión en suspenso por apremios ilegales. En cualquier país serio, un gobernador debería apartar de sus filas a un policía así.
Porque su discurso de derecha, tan afín a la mano dura y la preservación del orden, penetró en sus fuerzas de seguridad y las convirtió en asesinas.
Comparto la idea de que debería ser sometido a un juicio político.
Mauricio Macri
Porque a pesar de que Macri no gobierna Neuquén -y de sus esfuerzos por despegarse de su amigo Sobisch-, el presidente de Boca debería aprender la lección: si un dirigente político justifica el orden a cualquier precio su brazo armado tiende a pegar, disparar y asesinar como respuesta a ese mandato ideológico.
Podrá romper con Sobisch con oportunismo electoral, pero tendrá que empezar a comprender que en la Argentina las fuerzas del “orden” todavía se mueven con los resabios autoritarios y patoteros de la dictadura.
Me encantaría saber qué es lo que de verdad propone frente a los cortes de ruta.
Es el principal. El más directo.
Porque ordenó desalojar la ruta y no pidió que las fuerzas de seguridad se abstuvieran de tirar a matar.
Porque permitió que siguiera en las filas de la policía brava de Neuquén un hombre que había sido condenado en noviembre pasado a dos años de prisión en suspenso por apremios ilegales. En cualquier país serio, un gobernador debería apartar de sus filas a un policía así.
Porque su discurso de derecha, tan afín a la mano dura y la preservación del orden, penetró en sus fuerzas de seguridad y las convirtió en asesinas.
Comparto la idea de que debería ser sometido a un juicio político.
Mauricio Macri
Porque a pesar de que Macri no gobierna Neuquén -y de sus esfuerzos por despegarse de su amigo Sobisch-, el presidente de Boca debería aprender la lección: si un dirigente político justifica el orden a cualquier precio su brazo armado tiende a pegar, disparar y asesinar como respuesta a ese mandato ideológico.
Podrá romper con Sobisch con oportunismo electoral, pero tendrá que empezar a comprender que en la Argentina las fuerzas del “orden” todavía se mueven con los resabios autoritarios y patoteros de la dictadura.
Me encantaría saber qué es lo que de verdad propone frente a los cortes de ruta.
El Presidente
El Presidente es otro de los grandes responsables.
Porque aumentó el salario de los docentes de la Ciudad con la mente puesta en darle a su ministro de Educación, Daniel Filmus, los votos que le faltan para ganar la jefatura de gobierno.
Porque lo hizo sin medir el impacto ni las consecuencias para el resto del país.
No hay duda: los maestros de la Ciudad merecen ganar un básico de mil pesos, pero ni Kirchner ni Filmus podían ignorar que los docentes de toda la Argentina aumentarían la intensidad de sus reclamos a partir de ese momento.
Los dos ejemplos más claros son Santa Cruz y Neuquén, provincias “ricas", petroleras y distintas al resto.
En Santa Cruz muchas escuelas están ocupadas por gendarmes y los docentes acusaron al gobernador-títere, Carlos Sancho, de militarizar el conflicto. En Neuquén, la torpeza de Sobisch terminó con la vida de Fuentealba.
Los petroleros ganan entre cinco mil y seis mil pesos, pero la canasta de alimentos supera los 2 mil pesos. Los maestros, igual que los demás empleados públicos, quieren equiparar su salario al de los petroleros. Y están en todo su derecho.
El Presidente es otro de los grandes responsables.
Porque aumentó el salario de los docentes de la Ciudad con la mente puesta en darle a su ministro de Educación, Daniel Filmus, los votos que le faltan para ganar la jefatura de gobierno.
Porque lo hizo sin medir el impacto ni las consecuencias para el resto del país.
No hay duda: los maestros de la Ciudad merecen ganar un básico de mil pesos, pero ni Kirchner ni Filmus podían ignorar que los docentes de toda la Argentina aumentarían la intensidad de sus reclamos a partir de ese momento.
Los dos ejemplos más claros son Santa Cruz y Neuquén, provincias “ricas", petroleras y distintas al resto.
En Santa Cruz muchas escuelas están ocupadas por gendarmes y los docentes acusaron al gobernador-títere, Carlos Sancho, de militarizar el conflicto. En Neuquén, la torpeza de Sobisch terminó con la vida de Fuentealba.
Los petroleros ganan entre cinco mil y seis mil pesos, pero la canasta de alimentos supera los 2 mil pesos. Los maestros, igual que los demás empleados públicos, quieren equiparar su salario al de los petroleros. Y están en todo su derecho.
La inmadurez de la clase dirigente
La inmadurez de la clase dirigente no es una metáfora: produce muertes que se podrían evitar.
Hay políticos chicaneros y de corto plazo, como el ministro Aníbal Fernández, que intenta presentar el crimen de Fuentealba como un error de la derecha y un acierto del Presidente y su política frente al corte de rutas.
No tiene la grandeza de comprender que, tarde o temprano, lo mismo que de lo que hoy se jacta le puede estallar en la cara.
La inmadurez de la clase dirigente no es una metáfora: produce muertes que se podrían evitar.
Hay políticos chicaneros y de corto plazo, como el ministro Aníbal Fernández, que intenta presentar el crimen de Fuentealba como un error de la derecha y un acierto del Presidente y su política frente al corte de rutas.
No tiene la grandeza de comprender que, tarde o temprano, lo mismo que de lo que hoy se jacta le puede estallar en la cara.
Los votos y las cuestiones de Estado
En un país serio, los políticos se pondrían de acuerdo en las grandes cuestiones de Estado:
-Como mantener el orden sin matar a los manifestantes.
-Como apartar la cuestión salarial de las elecciones que vienen.
-Como mantener una estrategia común para que ninguna provincia se incendie cada vez que la puja por la distribución del ingreso genere crispación, sin importar al partido político que represente su gobernador.
En un país serio, los políticos se pondrían de acuerdo en las grandes cuestiones de Estado:
-Como mantener el orden sin matar a los manifestantes.
-Como apartar la cuestión salarial de las elecciones que vienen.
-Como mantener una estrategia común para que ninguna provincia se incendie cada vez que la puja por la distribución del ingreso genere crispación, sin importar al partido político que represente su gobernador.
Como lo muestran los hechos, estamos lejos de ser un país serio.

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