sábado, abril 14, 2007

Más pastillas para entender

Vigilante
Un solo gesto basta para entender por qué el gobernador Jorge Sobisch es el responsable absoluto de la muerte del maestro Carlos Fuentealba: el que lo llevó a comparar al asesinato del profesor con la muerte de dos policías, el mismo día en que mataron al docente, en la ciudad de Buenos Aires.
Lo escribió en una solicitada aparecida ayer en algunos de los más importantes diarios de alcance nacional.
¿Es o se hace?
¿No es capaz o no quiere comprender que hay mucha diferencia entre un maestro que muere acribillado por un policía -que debió ser exoneradomucho antes- mientras reclamaba por una paga más digna, y la muerte de dos miembros de las fuerzas de seguridad que se tirotean o los matan para asaltarlos?
¿Es o se hace? ¿Acaso no puede diferenciar lo que representa un hecho de lo que significan los otros? ¿Qué nos quiere decir o nos quiere sugerir? ¿Que el crimen contra Fuentealba no es para tanto, o que la vida de un policía es más valiosa que la de un maestro?
Ideas asesinas
Parece que a Fuentealba no solo lo mató un suboficial sobresaltado.
Lo mató también una ideología de la que Sobisch es uno de sus exponentes más puros.
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