Más cortinas de humo
En Wag the dog, un genio inescrupuloso de la comunicación inventa una guerra en un país ignoto para desviar la atención sobre un escándalo que iba a dañar en forma irreversible la imagen del presidente de los Estados Unidos.
La película se estrenó en 1997. En Argentina se la tituló Mentiras que matan y sus protagonistas son Dustin Hoffman y Robert De Niro.
Es posible que algún asesor del presidente Néstor Kirchner se haya enamorado de la idea, porque en la última semana el poder no paró de lanzar cortinas de humo para desviar la atención de los asuntos que le preocupan.
* El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, acusó al gobierno de difundir la falsa noticia de la muerte de Diego Maradona para evitar que la interpelación al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se transformara en el centro de atención.
* En el mismo recinto, Fernández acusó a Jorge Telerman e involucró a Marcelo Tinelli en el escándalo de Skanska, para quitar de la primera línea de fuego a los funcionarios públicos sospechados de haber recibido una coima por el mismo caso.
* El ministro del Interior, Aníbal Fernández, no dice una palabra si no es con el permiso de Kirchner. Pero esta mañana agitó el fantasma del atentado al Presidente, a la misma hora que un diputado nacional por el PRO pedía la indagatoria y el procesamiento de dos altos funcionarios por el caso Skanska.
Las cortinas de humo del poder son cada vez menos efectivas y más peligrosas. Si lo del atentado no funciona, ¿qué más se puede inventar para quitar de los medios el próximo escándalo de corrupción?
La película se estrenó en 1997. En Argentina se la tituló Mentiras que matan y sus protagonistas son Dustin Hoffman y Robert De Niro.
Es posible que algún asesor del presidente Néstor Kirchner se haya enamorado de la idea, porque en la última semana el poder no paró de lanzar cortinas de humo para desviar la atención de los asuntos que le preocupan.
* El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, acusó al gobierno de difundir la falsa noticia de la muerte de Diego Maradona para evitar que la interpelación al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se transformara en el centro de atención.
* En el mismo recinto, Fernández acusó a Jorge Telerman e involucró a Marcelo Tinelli en el escándalo de Skanska, para quitar de la primera línea de fuego a los funcionarios públicos sospechados de haber recibido una coima por el mismo caso.
* El ministro del Interior, Aníbal Fernández, no dice una palabra si no es con el permiso de Kirchner. Pero esta mañana agitó el fantasma del atentado al Presidente, a la misma hora que un diputado nacional por el PRO pedía la indagatoria y el procesamiento de dos altos funcionarios por el caso Skanska.
Las cortinas de humo del poder son cada vez menos efectivas y más peligrosas. Si lo del atentado no funciona, ¿qué más se puede inventar para quitar de los medios el próximo escándalo de corrupción?

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