jueves, octubre 19, 2006

Carta a mis colegas


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Quiero contarles los motivos que me impulsaron a filmar la película Yo Presidente.
Primero, me pareció un gran desafío juntar a los ocho Presidentes que supimos conseguir desde 1983 hasta ahora y entrevistarlos para este documental. Mostrarlos de una manera distinta, muy diferente a cómo se los ve en los noticieros o en los programas periodísticos. El día en que Mariano Cohn y Gastón Duprat, los directores de la película, me lo propusieron, se atajaron: “Creemos que es imposible, pero ¡qué lindo sería!”
Pasaron ya 23 años desde que Raúl Alfonsín asumió y todavía no hubo un acto, una celebración ni un festejo con las fotos de todos juntos, como si hubieran gobernado ocho países distintos.
Los periodistas que venimos de la gráfica sabemos lo difícil y trabajoso que resulta lograr una entrevista de pocos minutos con cualquier jefe de Estado. El hecho de que nos hayan recibido en dos sesiones que promediaron las cuatro horas cada una habla de la importancia que también ellos le dieron a esta película.
En segundo lugar, quisiera poner de manifiesto el impresionante trabajo de todo el equipo de Yo Presidente, desde el cadete de La Cornisa Producciones hasta los editores que se vieron obligados a presentar cinco versiones distintas, porque la fuerte y continua discusión que mantuvimos sobre el contenido de la película hizo que el producto resultara más potente y más rico.
Yo Presidente, como sostiene Mariano, es una película que “le falta el respeto al género del documental porque parece una comedia”, pero es bueno que nadie se confunda: Yo Presidente es un documental. Un documental por el que transcurre la Semana Santa, la hiperinflación y los saqueos, la despedida anticipada de Raúl Alfonsín, los gravísimos hechos de corrupción del gobierno de Carlos Menem, los atentados terroristas más graves de la historia de muestro país, la caída de Fernando De la Rúa con su saldo de muertos y heridos, la locura de haber tenido cinco presidentes en una semana, la devaluación y la pesificación asimétrica que decidió Eduardo Duhalde, los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán y todos los interrogantes que todavía genera el presidente Néstor Kirchner, con el viento a favor de la economía y su autoritarismo a flor de piel.
Ojalá que cuando terminen de verla les pase todo lo que nos sucedió a quienes la vimos terminada por primera vez: todas las risas y carcajadas que nos generaron, pronto se transformaron en interrogantes. Preguntas del estilo: ¿Cómo llegaron a ser Presidentes? ¿Quiénes los votaron? ¿Son los Presidentes que nos merecimos y nos merecemos o había otra alternativa y no la supimos ver? ¿Somos solamente espectadores de la película de los últimos 23 años o somos también responsables por los que nos tocó vivir?

Espero que el esfuerzo haya valido la pena.
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