domingo, julio 02, 2006

Un gol en contra

Entre la pelota y la agenda, el presidente de la Nación decidió que el día anterior al partido entre Argentina y Alemania sería el mejor momento para enviar el proyecto de ley que transformará a los suporpoderes en permanentes.
Kirchner confiaba ciegamente en la victoria argentina. Y sus declaraciones posteriores demuestran que tenía todas las fichas puestas en un triunfo que le permitiera tomar medidas antipopulares en el medio de la euforia mundialista nacional.
Ahora que su pálpito se le volvió en contra, el jefe de Estado y el jefe de Gabinete tendrán que soportar que la sospecha de que el gobierno pretende manejar el dinero del Estado sin debate y sin control suba al tope de la agenda de los medios. Y que, además, desgaste su buena imagen.
Lo único que evitaría que esta maniobra se convierta en un escándalo es la existencia de una oposición dividida y sin reflejos, y de una buena parte de la sociedad a la que no le importa cómo se hagan las cosas si la macroeconomía anda más o menos bien.
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