La "hazaña" de Lavagna

No me gusta especialmente Roberto Lavagna. Tampoco sé si le va a dar el cuero para ganarle al Presidente en segunda vuelta. Pero tengo que reconocer que está protagonizando una verdadera "hazaña" política. Con algunas presentaciones académicas, un par de notas a diarios nacionales, a una revista y a un diario extranjero, modificó todo el panorama político y el escenario electoral. Y lo que es mejor -y más valioso-, le bajó considerablemente el copete a este gobierno autoritario y soberbio, con pensamiento único, y con la sensación de sentirse el dueño de la verdad.
Sólo algunos ejemplos lo prueban:
Sólo algunos ejemplos lo prueban:
* El cuidado que está poniendo el gobierno con cada cosa que hace ante las sugerencias de Lavagna sobre "el capitalismo de amigos" que conllevaría hechos de corrupción.
* El giro en el discurso del Presidente, quien pasó de retar a los empresarios a pedir inversiones extranjeras para sostener el modelo.
* La aparición como por arte de magia del Fondo Anticíclico, una partida de dinero destinada a ser utilizada en épocas de vacas flacas o crisis como las que cada tanto soporta la Argentina.
* El retorno de la discusión sobre los temas que importan, por encima de las chicanas, las descalificaciones y los insultos personales.
Insisto: no sé si Lavagna se transformará, como lo sueña él mismo, en una alternativa superadora. Pero bienvenida su aparición, porque su sola presencia le aporta aire fresco a este clima de asfixia política y aprietes a quienes no veneran al Presidente y su plan de gobierno.
* El giro en el discurso del Presidente, quien pasó de retar a los empresarios a pedir inversiones extranjeras para sostener el modelo.
* La aparición como por arte de magia del Fondo Anticíclico, una partida de dinero destinada a ser utilizada en épocas de vacas flacas o crisis como las que cada tanto soporta la Argentina.
* El retorno de la discusión sobre los temas que importan, por encima de las chicanas, las descalificaciones y los insultos personales.
Insisto: no sé si Lavagna se transformará, como lo sueña él mismo, en una alternativa superadora. Pero bienvenida su aparición, porque su sola presencia le aporta aire fresco a este clima de asfixia política y aprietes a quienes no veneran al Presidente y su plan de gobierno.


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