¿De qué se queja el Presidente?
Ningún gobierno, desde 1983 hasta ahora, fue mejor tratado por los medios que el de Nèstor Kirchner.
Por eso resulta tan extraño y desmesurado que cada tanto el Presidente se pare frente a su atril del Salón Blanco y empiece a emprenderla contra el periodismo en general, como lo hizo la semana pasada.
La mezcla de razones que explican la complacencia de la mayoría de la prensa van desde el pánico que nos quedó a los argentinos después de la caída de De la Rúa hasta los acuerdos políticos, económicos y publicitarios que mantiene esta administración con algunos dueños de grandes medios.
No son los únicos motivos.
También existen periodistas que tienen una indudable afinidad ideológica con esta administración.
Y otros que no investigan ni critican para no ser dejados de lado en la caprichosa distribución de información privilegiada.
El resultado promedio es que las malas noticias aparecen escondidas o no aparecen y las buenas se amplifican o se repiten hasta el cansancio.
Sería bueno recordarle,señor Presidente, que el periodismo tiene el deber de informar, y el poder tiene el deber de suministrar información, cosa que sucede poco y nada.
Sería bueno recordarle, Señor Presidente, que un periodismo serio, inteligente y honesto tiene la obligación de investigar, denunciar y criticar, todo lo malo que suceda en un gobierno, porque esa es su verdadera naturaleza.
Es verdad: hay periodistas honestos y de los otros.
Hay periodistas muy preparados y otros muy chantas también.
Generalmente, los periodistas corruptos y los chantas suelen estar muy cerca del gobierno de turno. Porque de él sacan provecho y obtienen información sin moverse demasiado.
El periodismo complaciente no es periodismo.
El periodismo complaciente es propaganda.
Es mejor para un país tener una prensa crítica, que una prensa chupamedias.
Es mejor que usted siga haciendo de Presidente, que no nos ponga a todos en una misma bolsa y que nos deje hacer nuestro trabajo.
Por eso resulta tan extraño y desmesurado que cada tanto el Presidente se pare frente a su atril del Salón Blanco y empiece a emprenderla contra el periodismo en general, como lo hizo la semana pasada.
La mezcla de razones que explican la complacencia de la mayoría de la prensa van desde el pánico que nos quedó a los argentinos después de la caída de De la Rúa hasta los acuerdos políticos, económicos y publicitarios que mantiene esta administración con algunos dueños de grandes medios.
No son los únicos motivos.
También existen periodistas que tienen una indudable afinidad ideológica con esta administración.
Y otros que no investigan ni critican para no ser dejados de lado en la caprichosa distribución de información privilegiada.
El resultado promedio es que las malas noticias aparecen escondidas o no aparecen y las buenas se amplifican o se repiten hasta el cansancio.
Sería bueno recordarle,señor Presidente, que el periodismo tiene el deber de informar, y el poder tiene el deber de suministrar información, cosa que sucede poco y nada.
Sería bueno recordarle, Señor Presidente, que un periodismo serio, inteligente y honesto tiene la obligación de investigar, denunciar y criticar, todo lo malo que suceda en un gobierno, porque esa es su verdadera naturaleza.
Es verdad: hay periodistas honestos y de los otros.
Hay periodistas muy preparados y otros muy chantas también.
Generalmente, los periodistas corruptos y los chantas suelen estar muy cerca del gobierno de turno. Porque de él sacan provecho y obtienen información sin moverse demasiado.
El periodismo complaciente no es periodismo.
El periodismo complaciente es propaganda.
Es mejor para un país tener una prensa crítica, que una prensa chupamedias.
Es mejor que usted siga haciendo de Presidente, que no nos ponga a todos en una misma bolsa y que nos deje hacer nuestro trabajo.


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