viernes, marzo 24, 2006

Credo para la memoria

Creo en el ejercicio de la memoria para no volver a repetir los peores horrores del pasado.
No creo en la teoría de los dos demonios ni en la falsa idea de que hay que escuchar las dos campanas.
Lo que hubo a partir del 24 de marzo de hace treinta años fue un gobierno de asesinos, de corruptos, de torturadores, de ladrones de bebés y de criminales.
Creo en las Madres y en las Abuelas de Plaza de Mayo, porque son el mayor ejemplo de la búsqueda incansable de la verdad y la justicia, y porque están llenas de amor y jamás buscaron venganza.
No creo en la teoría de la guerra civil.
Creo, en realidad, que el combate a la guerrilla fue la gran excusa para llevar a cabo un plan de exterminio que fue calificado por la justicia con el nombre de terrorismo de Estado.
Creo que ese plan incluyó otro plan económico que pulverizó a la clase trabajadora y redujo a la mitad su participaciòn en la riqueza.
Un plan que multiplicó la deuda externa hasta cifras demenciales.
Una deuda que no se contrajo para modernizar a la industria sino para empobrecer más a la población y llenarle los bolsillos a los dueños de los grupos económicos más poderosos y concentrados.
Creo que la dictadura fue tan dañina que generó el cambio más brutal de toda la historia contemporánea de la Argentina.
Creo que los asesinos no solo son culpables de la tremenda matanza que incluyó a más de 30 mil seres humanos, incluídos estudiantes, bebés, y gente que desapareció o murió sin tener idea de que se lo acusaba.
También son responsables de destruir la noción del trabajo.
De destrozar la educación.
De sembrar terror en cada mente y cada alma y en cada rincón de este país.
Creo que son insuficientes treinta años para asimilar el daño que pertepraron a varias generaciones estos asesinos.
Creo en la memoria de mis hijos y de mis futuros nietos, y espero que ellos también lleven en el alma la marca del Nunca Más.
web site hit counter