martes, enero 24, 2006

Ibarra: ¿Culpable o inocente?


Dr. Aníbal Ibarra

En los próximos días, un grupo de legisladores decidirá si Aníbal Ibarra debe ser destituido como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, si lo encuentran culpable por el mal desempeño de sus funciones. Se lo acusa de haber actuado de la peor manera en el caso de Cromañón, la mayor tragedia de la historia de la ciudad, que produjo 194 muertos.
Más allá de la utilización política que cada uno hace del asunto - incluido el uso del dolor para imponer penas o presionar a legisladores y funcionarios - hay algunas preguntas que todavía no tienen respuesta.
El juicio político es una institución que se pone en funcionamiento ante casos como la insania del gobernante, la evidente corrupción, o la certeza de que el alto funcionario está tomando decisiones que pueden dejar a una ciudad, una provincia o un país patas para arriba.
¿Estamos ante un asunto que amerita un juicio político?
No se trata de defender a Ibarra, quien por otra parte no ha tenido una gestión muy destacada. Pero con el mismo criterio, ¿no debería haber sido sometido a juicio político Carlos Menem por lo atentados contra la embajada de Israel y la AMIA; Eduardo Duhalde, por los asesinatos de Kosteki y Santillán y el propio Néstor Kirchner, por el manejo de los fondos de Santa Cruz?
Ibarra estaría en su cargo si hubiese sabido tejer alianzas políticas.
¿Puede reducirse la destitución de un jefe de Gobierno de la Ciudad a un asunto de roscas y trenzas momentáneas?
Los familiares le gritan a Ibarra asesino. Para ser objetivos, también se lo gritan a Omar Chabán y a los Callejeros.
No está en mi ánimo plantear la inocencia de ninguno de los tres. Sin embargo, ¿alguien en su sano juicio puede creer que el jefe de Gobierno hizo esto adrede? ¿Que se quedó esperando como se morían los chicos porque era su deseo?
El exceso de especulación del ex fiscal hizo que decidiera no hacerse presente en el lugar de los hechos.
Se trata de un error político mayúsculo. Parecido, aunque no igual, al silencio del Presidente ante el horror.
¿Debería pagar Ibarra esa gran equivocación con su cargo?
La corrupción de muchos funcionarios de la Policía Federal, la desidia y corruptela de los inspectores municipales, la carencia de un sistema que garantizara la seguridad en los boliches y la imprudencia de unos pocos chicos, produjeron Cromañón. También lo permitieron las malas decisiones del suspendido jefe de Gobierno.
Pero, ¿es la destitución de Ibarra la única forma de asegurar que esto no se vuelva a repetir?
Sinceramente, no estoy seguro.
Aunque quizá, le sirva de lección a más de uno.
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