jueves, diciembre 15, 2005

El dueño de la Argentina



La pretensión del Gobierno de modificar la composición del Consejo de la Magistratura es un nuevo intento de concentrar más poder y manipular a la justicia independiente.
Hoy, el Consejo es uno de los pocos organismos con autonomía del poder político que existen en la Argentina. Tiene la capacidad de sugerir el nombramiento de jueces y evitar su asunción. También de acusarlos y de sancionar sus faltas disciplinarias.
Se trata de un contrapeso imprescindible. Con la actual conformación, un juez podría condenar a un funcionario público, incluído el Presidente, por enriquecimiento ilícito, con absoluta libertad y ninguna presión. Con la que propone la senadora Cristina Fernández de Kirchner, el mismo magistrado podría ser sometido a juicio político por un conjunto de personas que, por simple mayoría, responden al jefe de Estado.

Aquí mando yo

Ahora el Consejo tiene 20 miembros: uno por la Corte Suprema de Justicia, cuatro en representación de los jueces, uno por el Poder Ejecutivo, ocho legisladores, cuatro abogados y dos representantes académicos.
La idea de la senadora es eliminar al representante de la Corte, suprimir un juez, sacarse de encima un abogado, un académico y dos legisladores. Si el proyecto prospera, deberían irse un legislasdor K y otro del ARI de Elisa Carrió. Para no andar con vueltas: se perdería el actual equilibrio y el resultado siempre sería el mismo y favorable a los intereses de este gobierno.
El Consejo fue parido por la nueva Constitución de 1994. El 10 de diciembre de 1997, cuando el menemismo pretendió reducir a 13 la cantidad de miembros para controlarlo, la misma Cristina se opuso con el argumento que garantizaría la impunidad del poder político.
Cuando K asumió, muchos temimos que repitiera el esquema de control absoluto que empleó como gobernador de Santa Cruz. Pero el ataque a la mayorìa automática de la Corte y el reemplazo de jueces parciales y adictos al poder como Nazanero, Vázquez y Moliné O´Connor por Zafaroni, Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco pareció desmentir aquella tendencia.

Son todos iguales

Ahora están pasando cosas muy curiosas, aunque similares a las que sucedían cuando "reinaba" Menem. Por citar sólo una: el juez federal Guillermo Montenegro se declaró incompetente para resolver la causa que investiga los fondos de Santa Cruz enviados al exterior. El expediente pasó al único juez de instrucción de Río Gallegos que se llama Santiago Losada y es el yerno de la hermana del Presidente, Alicia Kirchner.
Igual que hace quince años, cuando la macroeconomía funcionaba bien y los hombres del Presidente incorporaban a un diputado "trucho" para sacar una ley que favorecía a los más poderosos, la abrumadora mayoría de la sociedad no ponía el grito en el cielo porque todo parecía estar mas o menos bien.
Después de la última victoria electoral, el Presidente parece haber regresado a la tentación hegemómica que lo dominó en su provincia. La impúdica seducción a Eduardo Lorenzo Borocotó y la presión sobre Rafael Bielsa para que no asuma la banca, son dos muestras inequívocas de sus intenciones.
Un último dato hace más grave el panorama: la creciente injerencia sobre los más grandes y tradicionales medios de comunicación. (Intromisión que cada vez se parece más a la que acontecía durante la dictadura, cuando los militares se instalaban en las redacciones de los diarios y preguntaban por la primera plana del día siguiente.)

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