lunes, junio 13, 2005

¡Qué raro!

Ayer entrevistamos a Luis Barrionuevo en La Cornisa TV.
Barrionuevo no es santo de mi devoción. Si figura es sinónimo de corrupción y apriete. Es uno de los ejemplares más representativos de la vieja política. Fue investigado por enriquecimiento ilícito y estuvo a punto de ir preso.
En la semana, Barrionuevo había llamado al Presidente "autista" y había dicho que Cristina era todo lo contrario a Evita. El valor periodístico de la nota era indudable: Barrionuevo decidía jugar a fondo para Eduardo Duhalde y se metía en la furiosa interna sin piedad.
Lo fuimos a buscar y la hicimos. Teníamos razón. El sincericida envió mensajes con el lenguaje de la mafia al Presidente, a Cristina y al jefe de gabinete, Alberto Fernández. Comparó a Kirchner con De la Rúa, y en el dialecto del peronismo matón eso significa: "cuidado, no te metás con nosotros porque podés terminar como "Chupete" ".
Las bravuconadas de Barrionuevo sirvieron para poner blanco sobre negro el nivel de la confrontación entre Kirchner y Duhalde.
Sin embargo, a las pocas horas, algo muy raro sucedió: tres periodistas distintos, de tres programas de radio diferentes, empezaron a atacar la decisión de entrevistarlo.
Fue muy fuerte escucharlo.
Repetían los argumentos, y todos eran tirados de los pelos. Daba la sensación de que habían sido dictados desde Balcarce 24.
-¿Cuál es la representatividad de Barrionuevo?- se preguntó uno.
A menos que ese periodista sea muy ignorante, la respuesta es obvia: forma parte del Consejo Directivo de la CGT y dice lo que Duhalde piensa y no puede declarar.
- ¿Barrionuevo solo da reportajes a determinados periodistas?- se preguntó otro.
Enseguida se tuvo que meter sus palabras en el bolsillo: el sindicalista gastronómico también había sido entrevistado por otros colegas de la misma radio en la que trabaja, y había dicho algo de las mismas barbaridades que gritoneó en La Cornisa(y todo esto, había sucedido unas pocas horas antes).
¡Qué raro me pareció todo!.
Por un momento me asaltó una imagen inquietante: la de esos tres periodistas recibiendo directivas de un altísimo funcionario que suele llamar para "bajar línea".
No es necesario revelar aquí la identidad de los profesionales ni la del poderoso funcionario. Ellos saben de sobra de quienes estoy hablando.
Dan un poco de pena. Porque son de aquellos periodistas que se llenan la boca hablando de su propia ética.
Ahora que empezó la campaña, habrá más informaciones para este boletín.
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