Carta abierta al Presidente

Dr. Néstor Kirchner
Sr. Presidente:
Ayer, al llegar al Salón Blanco de la Casa de Gobierno, me pasó algo curioso y fuerte.
Había ido con un propósito distinto al que convocaba el acto oficial: pedirle que confirmara el día y la hora de la entrevista que formará parte de la película Sr Presidente y que lo tiene a ud. como uno de los protagonistas, junto con todos los presidentes que gobernaron la Argentina desde 1983.
No voy a mentir: estaba malhumorado e inquieto.
Malhumorado porque el acto debía empezar a las 5 de la tarde y se inició a las 6. (Tuve que cancelar una cita con el médico y ese tipo de cosas me hacen perder la sonrisa). E inquieto porque a pesar de que ud. aceptó el reportaje que le vengo pidiendo desde enero, todavía no incluyó el encuentro en su completísima agenda, postergación que ya generó múltiples inconvenientes de producción y está poniendo en riesgo la fecha del estreno: el primer jueves de octubre, dos semanas antes de las elecciones.
Decidí respirar bien hondo y esperar.
Y en ese momento fue cuando me encontré con la primera sorpresa: cientos de chicos, humildes pero contenidos por la educación que les dan en sus escuelas, esperando su ingreso con ansiedad y alegría. Chicos entre los que se encontraban niñas muy cerca de ser madres. Adolescentes que miraban el Salón Blanco como si se tratara de una nave espacial. (Sé que después de nuestro fugaz encuentro, ud. se los llevó a todos para el despacho presidencial, en el medio del desconcierto de la custodia).
No se me escapa que quizás esté demasiado ocupado como para asimilar y procesar algunos hechos pero le aseguro, Sr. Presidente, que esos chicos jamás olvidarán el día de ayer.
La segunda sorpresa fue el anuncio oficial: la entrega de medio millón de becas para alumnos de entre 13 y 19 años de los colegios de todo el país y la promesa de que en 2010 ningún chico de la República Argentina deje de terminar la Escuela Media.
Supongo que, en plena campaña electoral, algunos pueden pensar que esta iniciativa busca conseguir votos para las próximas elecciones. (De hecho, los medios le dieron más importancia a la interna del PJ que a la entrega de las becas y los libros de texto).
A mí, sinceramente, me importaría poco si así fuera.
Me importa más que esto sirva para darle un fuerte impulso al problema más grave y profundo que tiene la Argentina: la educación de sus hijos.
Me fui de la Casa de Gobierno con una sensación agridulce.
Un poco ácida, porque a pesar del chiste amigable que me hizo, no me confirmó la fecha de la entrevista.
Y dulce, porque sentí que acababa de tomar una decisión de Estado, que debería estar siendo aplaudida por todos los partidos, por encima de cualquier especulación política.
Solo espero que en algunos años todos estemos más maduros para diferenciar las políticas de Estado de las diferencias partidiarias o ideológicas.
Con el respeto de siempre.
Luis Majul
Periodista


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