sábado, marzo 12, 2005

Toda una vida


callejeros.com.ar

El Pato y los Callejeros saben que asimilar Cromañón les va a llevar toda una vida.
El Pato estuvo a punto de venir al primer programa de La Cornisa 2005, que empezará mañana, poco antes de las 9 de la noche, y al que también asitirán como invitados Mario Pergolini y Mauricio Macri (este último, para hablar del Estado ausente, Cromañón, SW y Shell).
El y su abogado me confesaron que jamás habían tenido una conversación tan franca con un periodista.
Ellos me explicaron que le habían dado la primera nota Radio 10, un medio al que no sienten del palo, precisamente para que nadie creyera que iban a un lugar donde nadie les iba preguntar nada.
El Pato está dolido con muchos medios y muchos periodistas.
Siente que no comprenden como funciona el negocio de las bandas chicas que crecen demasiado rápido.
Me prometió que La Cornisa sería el primer programa de televisión abierta al que asistan cuando estén en condiciones de hacerlo. El estaba casi convencido. Quería venir. Pero el viernes a la tarde, me confesó:
- Voy a salir de tu programa y el país va a hablar de mí. Va a ser demasiado fuerte y no estoy preparado para eso.
Pato, como la mayoría de los integrantes de la banda, todavía no pisó el consultorio de un psicoanalista.
Pato tiene una pequeña ventaja sobre los demás: los papás de Mariana son psiquiatras, y lo están conteniendo como pueden, más allá del tremendo dolor con que soportan la muerte de su hija.
Los chicos de Callejeros son sinceros, honestos, un tanto ingenuos, pero muy decentes.
Aunque tres horas parecen pocas, siento que podría confiar en su palabra.
Me ofrecí a colaborar, con expresa renuncia de mis honorarios, para que la banda escriba un libro donde pueda contar todo. Una obra que les permita escribir su verdad, hacer su propia catarsis, e impedir que los oportunistas de siempre los llenen de mierda sin saber de que están hablando.
Me permití sugerir:
- Van a tardar toda una vida en entender y asimilar esto. Un libro es el formato ideal para que lo puedan intentar.
El Pato quiere. Está la promesa de juntarnos a charlar. Y también está en su cabeza la idea fija de tratar de ser generoso con los que siguen vivos pero llenos de amargura.
En los próximos días contaré más sobre la conversación que mantuvimos el jueves pasado.
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