No se gasten
Este es un consejo para los que escriben cosas sin sentido o putean a los protagonistas de las crónicas e incluso el autor de éste blog: no gasten más energía para nada.
Hace tiempo que no leo ese tipo de comentarios. Los bloggers más experimentados me aconsejaron no hacerlo y vivo más feliz así. Es decir: solo presto atención a los comentarios que enriquecen la comunicación, aunque sean contrarios a mi pensamiento.
¿Qué hago con los demás?.
Los hago leer por Fernando, un compañero de la productora que hace las veces de editor.
Fernando me pasa el parte tres o cuatro veces por día. Los dos nos divertimos mucho cuando detectamos algún lector que intenta ensuciar este potente intercambio de ideas.
Aprovecho para aclarar un par de puntos que aparecen con insistencia entre los visitantes:
1) Sé que, a veces, mis textos no registran acentos o alguna que otra palabra le falta o le sobra una letra. La carencia de acentos es porque escribo en una laptop que no los tiene configurados. Y lo demás por el apuro de publicar (el apuro por publicar es una característica propia de cualquier blog).
2) Todos los comentarios están siendo salvados, copiados e impresos. Muchos de ellos van a formar parte de la publicación de un libro que ya me encargó una de las editoriales más importantes del mercado. Lo aclaro porque, cuando se edite, muchos sentirán el impacto de leer sus opiniones apuradas (lo que estará muy bueno, y le dará un tono apasionante a la obra).
Hace tiempo que no leo ese tipo de comentarios. Los bloggers más experimentados me aconsejaron no hacerlo y vivo más feliz así. Es decir: solo presto atención a los comentarios que enriquecen la comunicación, aunque sean contrarios a mi pensamiento.
¿Qué hago con los demás?.
Los hago leer por Fernando, un compañero de la productora que hace las veces de editor.
Fernando me pasa el parte tres o cuatro veces por día. Los dos nos divertimos mucho cuando detectamos algún lector que intenta ensuciar este potente intercambio de ideas.
Aprovecho para aclarar un par de puntos que aparecen con insistencia entre los visitantes:
1) Sé que, a veces, mis textos no registran acentos o alguna que otra palabra le falta o le sobra una letra. La carencia de acentos es porque escribo en una laptop que no los tiene configurados. Y lo demás por el apuro de publicar (el apuro por publicar es una característica propia de cualquier blog).
2) Todos los comentarios están siendo salvados, copiados e impresos. Muchos de ellos van a formar parte de la publicación de un libro que ya me encargó una de las editoriales más importantes del mercado. Lo aclaro porque, cuando se edite, muchos sentirán el impacto de leer sus opiniones apuradas (lo que estará muy bueno, y le dará un tono apasionante a la obra).


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