Una patada en el hígado
Estoy a dieta y por eso como liviano, pero anoche casi me atraganto con el pollo deshuesado y sin piel, después de consumir información que incluye declaraciones periodísticas de Omar Chabán, Aníbal Ibarra, Elisa Carrió y Patricia Bullrich.
No voy a dar muchas vueltas porque la porquería está sobre la mesa, a la vista de todos.
Chabán habló desde la cárcel para la revista Hombre. No parecía para nada compungido. Sí muy interesado en deslindar responsabilidades. El tono era:
- Viejita: el problema son los músicos de rock, que son un poco suicidas. Lo mío es tratar de contenerlos, y ganar un poco de dinero con ello
Lo de Ibarra no fue mucho mejor.
Repitió por lo menos siete veces:
- Me hago cargo
Pero cuando terminó de hablar con Gustavo Sylvestre en A dos voces la sensación que me quedó es que estaba superaliviado y algo reconfortado porque se acababa de enterar que el Tribunal Superior había hecho un guiño a su estrategia de la consulta para legitimarse.
Lo de Carrió, aunque parecía diferente, fue demasiado parecido a sí mismo. Su objetivo: ponerse por encima del bien y del mal, más allá de sus colegas que se pelean en el barro. El pico de su perfomance fue cuando dijo algo así como:
- Si hubiese estado en el lugar de Ibarra me declaraba culpable, me metía en la cárcel yo misma y tiraba la llave.
Su aparente inmolación contrarrestaba con el bronceado Caribe de unas vacaciones en Punta del Este que no tienen nada de malo, pero que a ella la atormentan.
Lo de Bulrich fue más de lo mismo: presentó una denuncia penal en la que supone que Ibarra recibió coimas.
Todo muy lindo. Todo muy ruidoso. Mucha agua para mi molino. Poca comprensión global del asunto. Poco dolor de verdad.
Una verdadera patada en el hígado.
Link Revista Semanario Omar Chaban: El hombre detrás de la tragedia


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