Noticias filmadas con sangre
Hubo ruido, muchas nueces, buenas ideas hoy en la radio.
Todo comenzó a las 7 y media de la mañana, cuando a Laura Ubfal se le ocurrió preguntar si estaba bien o mal poner en el aire las imágenes del agente del servicio penitenciario al que tajeaban con una faca, empapado de su propia sangre, mientras se mostraba, como si fuera un contador de kilómetros, como crecía el número de muertos y heridos del motín más brutal en toda la historia de la provincia de Córdoba.
-La información hay que darla, pero que fuertes eran aquellas imágenes. Por momentos parecía una película de acción con mucha sangre, y clase B.
- A mi no me parece bien que se muestre tanta sangre, pero no puedo y no quiero dejar de verlo-esbozó con honestidad brutal.....la primera oyente que que se metió por el directo (4535-4210) sin filtros al tiempo que admitió que a su hijo adolescente la va dando información y contexto a medida que se le va pasando el asco.
Marcelo, otro oyente en directo que además es abogado, se preocupó más por el hacinamiento y la superpoblación carcelaria que provocan la mano dura y algunas de las leyes impulsadas por Bulmberg.
Y Miguel Wiñazki, periodista de Clarín, filósofo, titular de la cátedra de Periodismo en la Universidad de Belgrano y por sobre todo, amigazo, nos dio una clase magistral en unos pocos segundos:
- Lo más notable es el paso de la imágenes en presente indefinido.
- ¿Qué querés decir?- le pregunté.
- Que a veces cuesta saber si la imagen del guardia gordo ensangrentado es lo que está sucediendo ahora, en este instante, o si son imágenes de archivo, y te las repiten para llamar la atención.
Fue un momento loco y mágico: justo en ese momento Crónica TV y Todo Noticias transmitían imágenes fortísimas pero "viejas" mientras el Canal 9 mostraba en vivo a policías y gendarmes más o menos tranquilos en las afueras del penal San Martín.
- La repetición de imágenes sangrientas pero viejas puede darte naúseas, o puede anestesiarte- me atreví a acotar.
- Puede anestesiarte y darte la sensación de que no ves un tipo que se está desangrando sino una escena de ficción- volvió Miguel por el camino de Laura.
Clara, otra oyente que se tomó el trabajo de llamar al directo, usó su experiencia como psicoanalista para comentar:
- La gente se anestesia y ve como ficción imágenes tan violentas y brutales porque es su mecanismo de defensa ante tanta brutalidad y tanta agresión.
Yo recordé en esa instante la cantidad de veces en las que mi hija Victoria, con sus 7 años, o mi hijo Octavio, con sus 11 años, me preguntaron, en medio de una toma de rehenes o de la masacre de Cromañón si eso sucedió, estaba sucediendo, o si se trataba de una película.
- Hacen bien. Son sanos. Activan su mecanismo de defensa para neutralizar la agresión- diagnosticó Clara.
Todos nos quedamos un poco más contenidos y tranquilos.
Yo recordé la temperatura de ese momento, el pronóstico para el resto del día y del fin de semana y pedí un buen disco.
En la tele, la imagen del policía tomado como rehen y cubierto de sangre aparecía por enésima vez, como una mueca patética e inevitable.
Todo comenzó a las 7 y media de la mañana, cuando a Laura Ubfal se le ocurrió preguntar si estaba bien o mal poner en el aire las imágenes del agente del servicio penitenciario al que tajeaban con una faca, empapado de su propia sangre, mientras se mostraba, como si fuera un contador de kilómetros, como crecía el número de muertos y heridos del motín más brutal en toda la historia de la provincia de Córdoba.
-La información hay que darla, pero que fuertes eran aquellas imágenes. Por momentos parecía una película de acción con mucha sangre, y clase B.
- A mi no me parece bien que se muestre tanta sangre, pero no puedo y no quiero dejar de verlo-esbozó con honestidad brutal.....la primera oyente que que se metió por el directo (4535-4210) sin filtros al tiempo que admitió que a su hijo adolescente la va dando información y contexto a medida que se le va pasando el asco.
Marcelo, otro oyente en directo que además es abogado, se preocupó más por el hacinamiento y la superpoblación carcelaria que provocan la mano dura y algunas de las leyes impulsadas por Bulmberg.
Y Miguel Wiñazki, periodista de Clarín, filósofo, titular de la cátedra de Periodismo en la Universidad de Belgrano y por sobre todo, amigazo, nos dio una clase magistral en unos pocos segundos:
- Lo más notable es el paso de la imágenes en presente indefinido.
- ¿Qué querés decir?- le pregunté.
- Que a veces cuesta saber si la imagen del guardia gordo ensangrentado es lo que está sucediendo ahora, en este instante, o si son imágenes de archivo, y te las repiten para llamar la atención.
Fue un momento loco y mágico: justo en ese momento Crónica TV y Todo Noticias transmitían imágenes fortísimas pero "viejas" mientras el Canal 9 mostraba en vivo a policías y gendarmes más o menos tranquilos en las afueras del penal San Martín.
- La repetición de imágenes sangrientas pero viejas puede darte naúseas, o puede anestesiarte- me atreví a acotar.
- Puede anestesiarte y darte la sensación de que no ves un tipo que se está desangrando sino una escena de ficción- volvió Miguel por el camino de Laura.
Clara, otra oyente que se tomó el trabajo de llamar al directo, usó su experiencia como psicoanalista para comentar:
- La gente se anestesia y ve como ficción imágenes tan violentas y brutales porque es su mecanismo de defensa ante tanta brutalidad y tanta agresión.
Yo recordé en esa instante la cantidad de veces en las que mi hija Victoria, con sus 7 años, o mi hijo Octavio, con sus 11 años, me preguntaron, en medio de una toma de rehenes o de la masacre de Cromañón si eso sucedió, estaba sucediendo, o si se trataba de una película.
- Hacen bien. Son sanos. Activan su mecanismo de defensa para neutralizar la agresión- diagnosticó Clara.
Todos nos quedamos un poco más contenidos y tranquilos.
Yo recordé la temperatura de ese momento, el pronóstico para el resto del día y del fin de semana y pedí un buen disco.
En la tele, la imagen del policía tomado como rehen y cubierto de sangre aparecía por enésima vez, como una mueca patética e inevitable.


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