La estafa del atún
Cuando terminé de leer las mentiras de Lanata me di cuenta que no había comprado el atún para mi ensalada del mediodía.
Me dirigí raudo a La Proveeduría, el único supermercado que existe en Cariló.
Compré dos latas de 170 gramos netos (120 gramos de atún escurrido) al natural La Campagnola. Las mismas latas que en el Coto del barrio de Chacarita, en Buenos Aires, le vendieron a mi mamá por 3 pesos con 90.
Cuando llegué a la caja, la cuenta del atún y el kilo y medio de pomelo me pareció excesiva. Pregunté el detalle y me informaron:
- Cada lata de atún vale 5 pesos.
-¿Cinco pesos? Me parece una estafa- le dije a la cajera.
- Si quiere lo puede devolver- me dio la opción.
En vez de devolverlo, hice una cuenta sencilla. Entre el atún de Coto y el de La Proveeduría hay una diferencia de...¡Más del 25 por ciento!.
Le pedí a la sorprendida cajera que le transmitiera al dueño del supermercado- quien también participa en diferentes negocios como el inmobiliario y algunos lo consideran uno de los tipos más poderosos de Cariló- mi profundo interés por convertirme en socio de algunos de sus emprendimientos.
Ella no me entendió, pero eso no importa.
Me dirigí raudo a La Proveeduría, el único supermercado que existe en Cariló.
Compré dos latas de 170 gramos netos (120 gramos de atún escurrido) al natural La Campagnola. Las mismas latas que en el Coto del barrio de Chacarita, en Buenos Aires, le vendieron a mi mamá por 3 pesos con 90.
Cuando llegué a la caja, la cuenta del atún y el kilo y medio de pomelo me pareció excesiva. Pregunté el detalle y me informaron:
- Cada lata de atún vale 5 pesos.
-¿Cinco pesos? Me parece una estafa- le dije a la cajera.
- Si quiere lo puede devolver- me dio la opción.
En vez de devolverlo, hice una cuenta sencilla. Entre el atún de Coto y el de La Proveeduría hay una diferencia de...¡Más del 25 por ciento!.
Le pedí a la sorprendida cajera que le transmitiera al dueño del supermercado- quien también participa en diferentes negocios como el inmobiliario y algunos lo consideran uno de los tipos más poderosos de Cariló- mi profundo interés por convertirme en socio de algunos de sus emprendimientos.
Ella no me entendió, pero eso no importa.


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